La técnica del miedo

«El Partido Popular está protagonizando una campaña urdida en el miedo»

La humana raza siempre fue presa fácil del miedo. La sensación de temor pone en marcha en nuestro cuerpo los mecanismos de defensa ante un peligro que nos acecha, pero a veces el peligro que nos hace sudar y ponernos en tensión puede ser subjetivo e incluso imaginario, en ocasiones inducido.
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Los obispos han optado

«LLegan los monseñores y de buenas a primeras deciden que la Iglesia Católica ya solo es la casa de los votantes del PP»

Después de milenios predicando que la Iglesia Católica es la casa de todos y el seno acogedor de todos los hombres, tanto creyentes como infieles, que recibe con los brazos abiertos a los hijos pródigos y a quienes tienen dudas de fe, que propugna el Evangelio de Cristo y está del lado de los pobres y de los oprimidos, llegan los monseñores y de buenas a primeras deciden que la Iglesia Católica ya solo es la casa de los votantes del PP.

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Política y gestión


«La precampaña inaugura el momento de los balances, la campaña las de las promesas, y la elección el de los hechos»

Cada vez que se aproximan unos comicios electorales, o lo que es lo mismo, el ejercicio democrático de examinar a los salientes y elegir el proyecto anunciado por los entrantes, se produce una especie de convulsión informativa en la que cada opción política intenta vender lo propio y desprestigiar lo ajeno.

Entre líneas

«Leer entre líneas e interpretar bien y correctamente lo que se quiere decir y la intención de hacer, no lo que se lanza en el fragor de la campaña».

Con los nervios a flor de piel y rebosando adrenalina comienzan los partidos políticos a poner sobre la mesa sus propuestas, bajo la amenaza de la incredulidad y cierto hastío de los votantes, y el temor a no saber transmitir el mensaje del modelo de sociedad que se pretende con cada opción.

Dimisionarios decepcionados

«Estos actores de obras inacabadas… ¿Diferencian «el partido» de su propia piel? o ¿Creen que son la misma cosa para servirse mutuamente?»

Chasco, desencanto, desilusión o frustradas ambiciones. Elegidos en las urnas que cesan antes de concluir su compromiso se van dando portazo. No es de recibo. Por supuesto que es imposible que en un partido político lluevan las designaciones a gusto de todos. En su seno quien más quien menos aspira a algo y sus fibras emocionales se alteran en mayor o menor medida según la fe, la pasión y la confianza depositada en ser el llamado, el elegido, con más o menos razones, con más o menos osadía, con más o menos criterio. El deseo es libre y la autoevaluación subjetiva.