Mal "Camino"

Mientras Monseñor Camino alivia su dependencia de los flahs sucumbiendo a la tentación de aparecer en los medios de comunicación con el NO a cuestas, se trate de lo que se trate, muchos feligreses se posicionan en posturas radicalizadas que no admiten medias tintas ni razonamientos.

Otros tantos permenecen pensativos en el bordillo de la acera valorando si les compensa dar el paso hacia esa lglesia intervencionista y entrometida que ya hace tiempo se olvidó de su sacra encomienda y ahora juega con su verdadero poder de multinacional económica y espiritualmente poderosa, cuya última misión es ya sobreponerse a la sociedad civil imponiendo su criterio cada día más retro y con olor a rancio.

Noticias relacionadas

*Urkullu se ofrece a monseñor Camino para que le excomulgue en lugar de a los diputados del PNV

*MONSEÑOR CAMINO DICE QUE NO HAY QUE VOTAR AL P.P. NI AL PSOE


8 de marzo, atrévete, míralo…

Pero míralo hasta el final, luego podrás pensar si es creencia, o cultura o religión. El terrorismo de género tiene muchas capas bajo las que se envuelve. La tradición y la religión son las más peligrosas, se adhieren a los cerebros blandos como el cáncer en fase de matástasis.

Lo cierto es que cada año muchos miles de niñas y adolescentes (no se pueden contar, no hay un registro, muchas lo sufren en la clandestinidad*) son brutalmente castradas porque sus hombres, padres, hermanos, compañeros y furturos presuntos maridos así lo exigen. En varios países africanos está a la órden del día, algunas de las que viven en Europa tampoco se libran, sus familias se traen consigo las exigencias de su bárbara ¿cultura?

ATRÉVETE a MÍRARLO, pero MÍRALO HASTA EL FINAL….

Sigue leyendo

8 de marzo, atrévete, míralo…

Pero míralo hasta el final, luego podrás pensar si es creencia, o cultura o religión. El terrorismo de género tiene muchas capas bajo las que se envuelve. La tradición y la religión son las más peligrosas, se adhieren a los cerebros blandos como el cáncer en fase de matástasis.

Lo cierto es que cada año muchos miles de niñas y adolescentes (no se pueden contar, no hay un registro, muchas lo sufren en la clandestinidad*) son brutalmente castradas porque sus hombres, padres, hermanos, compañeros y furturos presuntos maridos así lo exigen. En varios países africanos está a la órden del día, algunas de las que viven en Europa tampoco se libran, sus familias se traen consigo las exigencias de su bárbara ¿cultura?

ATRÉVETE a MÍRARLO, pero MÍRALO HASTA EL FINAL….

Sigue leyendo

Caza a Garzón

La verdad tiene doble filo, hiere al que desenmascara pero a la larga también al que la descubre.

Parece que el Juez Garzón está resultando demasiado terco en el ejercicio de su función de velar por la justicia, y cada día son más los que se sienten molestos con tanto vigor.

En esos casos la conspiración suele comenzar por los propios colegas que tienen que ver cada día como un hiperactivo les enmienda la plana y les deja el cartel por los suelos. ¡Así no hay quién descolle! (piensan para sí). El desprestigio y mancillamiento del buen nombre es el camino más corto, pues ya lo dice el refrán: difama que algo queda.

A ellos se van uniendo, por unas u otras razones, diversos tiradores de piedras pero lo mas fastidioso para todos es que frente a cada ataque el Superjuez no se arredra sino que se retroalimenta y se lo toma como un reto  encontrando el camino jurídico de defensa, porque sabe derecho y lo demuestra. Mas les valía a sus colegas dedicarse a sus funciones y dejar de perder de tiempo metiéndose con un compañero valioso, que hay mucha limpieza que hacer en otras partes y no nos salen precisamente baratos.

A raíz de esta reflexión encuentro el blog de Antonio Orejudo, columnista de Público, que bajo el título «El Derecho es una ciencia exacta» termina diciendo:

«Robles, Varela… ¿son estos los jueces para la democracia? Pues casi preferiría unos jueces para la dictadura. Por lo menos, sabes a qué atenerte. En este trágico sainete de Garzón, los únicos que no engañan a nadie son los de Falange.»

Caza a Garzón

La verdad tiene doble filo, hiere al que desenmascara pero a la larga también al que la descubre.

Parece que el Juez Garzón está resultando demasiado terco en el ejercicio de su función de velar por la justicia, y cada día son más los que se sienten molestos con tanto vigor.

En esos casos la conspiración suele comenzar por los propios colegas que tienen que ver cada día como un hiperactivo les enmienda la plana y les deja el cartel por los suelos. ¡Así no hay quién descolle! (piensan para sí). El desprestigio y mancillamiento del buen nombre es el camino más corto, pues ya lo dice el refrán: difama que algo queda.

A ellos se van uniendo, por unas u otras razones, diversos tiradores de piedras pero lo mas fastidioso para todos es que frente a cada ataque el Superjuez no se arredra sino que se retroalimenta y se lo toma como un reto  encontrando el camino jurídico de defensa, porque sabe derecho y lo demuestra. Mas les valía a sus colegas dedicarse a sus funciones y dejar de perder de tiempo metiéndose con un compañero valioso, que hay mucha limpieza que hacer en otras partes y no nos salen precisamente baratos.

A raíz de esta reflexión encuentro el blog de Antonio Orejudo, columnista de Público, que bajo el título «El Derecho es una ciencia exacta» termina diciendo:

«Robles, Varela… ¿son estos los jueces para la democracia? Pues casi preferiría unos jueces para la dictadura. Por lo menos, sabes a qué atenerte. En este trágico sainete de Garzón, los únicos que no engañan a nadie son los de Falange.»