¿Por qué no nos gusta la clase política?

Un sistema, en la práctica, bipartidista como el nuestro es lo más cercano a una semidictadura con el sobrenombre de Democracia.

En el tercer lugar, por detrás del desempleo y de la crisis pero antes que el terrorismo y la inseguridad ciudadana, se alza la clase política en la desconsideración que los ciudadanos tenemos de ella.

Seguramente la crisis económica que nos aterroriza no es imputable en puridad a quienes nos gobiernan. En todas las épocas históricas hay crisis, son cíclicas. Pandemias, malas cosechas, guerras, desastres naturales, cambios climáticos, revoluciones sociales, todo movimiento que altere la estabilidad de un sistema estructurado es una crisis y también el comienzo de una evolución.

Con toda contundencia podemos decir que la clase política está en crisis, en crisis aguda. ¡Se lo han buscado!, dicen las voces opinantes. Tal vez. O tal vez hemos desgastado torticeramente lo que entendemos con el término DEMOCRACIA.

¿Existe la Democracia en USA? ¿Y en los países de la UE? En la carrera desatada por quien presume de ser más demócrata los políticos de cada país van arrastrando tan sobadas expresiones como participación, colectivos, representación, solidaridad, etc. Palabras que de por sí suponían un compendio inestimable de valores personales y sociales han sido ultrajadas, prostituidas, instrumentalizadas y confundidas. “Quien te puede engañar con la palabra también puede robarte la cartera”.

Cuando se acercan las fechas de la precampaña, los ciudadanos-electores asistimos pasivos a la batalla interna en los partidos por ocupar las plazas sustanciosas que conllevan poderío económico y social. Se nombran padrinos y se fechan duelos. La prensa se llena de noticias de autobombo, honores y distinciones hilarantes, ingentes gastos en publicidad sobre promesas que recuerdan el discurso de los maltratadores: “Te quiero y te prometo que a partir de ahora voy a portarme bien contigo”.

Pero la rehabilitación de la imagen de la clase política, la recuperación de la estima por parte de los ciudadanos solo depende de quienes se han empeñado en perderla. Si fueran capaces de remangarse y meter mano a sus propios desmanes, de afrontar decididamente una REGENERACIÓN INTEGRAL DE LA DEMOCRACIA, empezando por el funcionamiento interno de sus partidos para seguir con las instituciones, todo cambiaría. ¡Y es tan fácil! Solo falta un poco de voluntad y renuncia al interés personal en favor del prestigio colectivo.

Un sistema, en la práctica, bipartidista como el nuestro es lo más cercano a una semidictadura con el sobrenombre de Democracia. De Herodes a Pilatos y vuelta la pelota al juego. Cuando hay solamente dos contendientes lo más fácil es repartirse el pastel aunque se simule la adversidad de cara a la galería. Los pequeños a callar cuando hablan los mayores, así me lo aprendí yo. «Diario Palentino, 13 de marzo de 2011»

Ninguneadas

“En Palencia ni una sola mujer encabeza lista al Ayuntamiento (capital), a la Diputación ni a las Cortes regionales. La mitad de la población palentina, la femenina, no existe, no vale, no tiene capacidad, somos mujeres”

Llegó Zapatero con su peculiar entusiasmo feminista y todas, digo todas, nos lo creímos con la misma ingenuidad que los cuentos infantiles que nos contaban de pequeñas, con su Vicepresidenta de armas tomar, su Ministra de Defensa y una tímida pero activa Ministra de Igualdad, entre otras varias valiosas mujeres. Pero la alegría dura poco en casa del pobre, menos aún si la pobre es mujer. Al segundo bote solo la de Defensa y una Ministra de Hacienda nos honran con su presencia y sostienen a medias aquél entusiasmo primero que tanto sorprendió a españoles y extranjeros.

Bien vendido y útil, desde luego, el logro de las políticas contra la Violencia de Género, el divorcio exprés, la Dependencia, el matrimonio homosexual y la libertad de la maternidad, pero con la crisis las aguas han vuelto a su viejo cauce, la imagen de la mujer valiosa ha desaparecido, de las cuotas ni se habla, en la prensa han dejado de aparecer mujeres en los órganos de decisión públicos y privados. La foto de los poderosos empresarios reunidos para “elaborar” ideas contra la crisis en cuya eclosión ellos mismos han sido los partícipes más activos, hacen que se nos caigan las lágrimas. Las candidaturas que se van pregonando para los nuevos comicios provocan lástima, el número uno de cada lista es un hombre, detrás lo que venga para cubrir el expediente del “qué dirán”, desde viejas glorias con peana de plomo, pasando por “amigas” con derecho o no a roce, hasta sumisas afiliadas dispuestas a barruntar discursos rayanos en el ridículo más atroz. En eso se han convertido las promesas varoniles. ¡Hay incautas! ¿Por qué unos iban a ser diferentes de los otros si lo que tienen en común es siempre lo mismo y donde se ubica su orgullo?

En política las mujeres no estamos representadas, debiéramos iniciar nuevas movilizaciones, llamar la atención sobre la capa invisible que nos va cubriendo las conquistas que habíamos creído obtener y que no consolidaron, debiéramos hacer huelga de mujeres, abstenernos de votar todas las listas de candidatos que no encabecen mujeres hasta que el número de estas sea igual. En Palencia ni una sola mujer encabeza lista al Ayuntamiento (capital), a la Diputación ni a las Cortes regionales. La mitad de la población palentina, la femenina, no existe, no vale, no tiene capacidad a los ojos de los partidos que seleccionan los candidatos, porque los que gorjean sobre remedios a la despoblación tienen a sus esposas lavándoles y planchándoles las camisas que lucirán en los mítines de autobombo. Sus propias esclavas silenciosas, discretas y sumisas son el modelo de mujer que conocen y quieren. Las jóvenes que buscan independencia, libertad, autonomía y ser personas, huyen despavoridas de este entorno decimonónico patriarcal y meapilas que lleva siglos pregonando en falsedad lo que a buen seguro saben que no van a cumplir ni por asomo. «Periódico CARRIÓN, 1ª quincena marzo 2011»

Ninguneadas

“En Palencia ni una sola mujer encabeza lista al Ayuntamiento (capital), a la Diputación ni a las Cortes regionales. La mitad de la población palentina, la femenina, no existe, no vale, no tiene capacidad, somos mujeres”

Llegó Zapatero con su peculiar entusiasmo feminista y todas, digo todas, nos lo creímos con la misma ingenuidad que los cuentos infantiles que nos contaban de pequeñas, con su Vicepresidenta de armas tomar, su Ministra de Defensa y una tímida pero activa Ministra de Igualdad, entre otras varias valiosas mujeres. Pero la alegría dura poco en casa del pobre, menos aún si la pobre es mujer. Al segundo bote solo la de Defensa y una Ministra de Hacienda nos honran con su presencia y sostienen a medias aquél entusiasmo primero que tanto sorprendió a españoles y extranjeros.

Bien vendido y útil, desde luego, el logro de las políticas contra la Violencia de Género, el divorcio exprés, la Dependencia, el matrimonio homosexual y la libertad de la maternidad, pero con la crisis las aguas han vuelto a su viejo cauce, la imagen de la mujer valiosa ha desaparecido, de las cuotas ni se habla, en la prensa han dejado de aparecer mujeres en los órganos de decisión públicos y privados. La foto de los poderosos empresarios reunidos para “elaborar” ideas contra la crisis en cuya eclosión ellos mismos han sido los partícipes más activos, hacen que se nos caigan las lágrimas. Las candidaturas que se van pregonando para los nuevos comicios provocan lástima, el número uno de cada lista es un hombre, detrás lo que venga para cubrir el expediente del “qué dirán”, desde viejas glorias con peana de plomo, pasando por “amigas” con derecho o no a roce, hasta sumisas afiliadas dispuestas a barruntar discursos rayanos en el ridículo más atroz. En eso se han convertido las promesas varoniles. ¡Hay incautas! ¿Por qué unos iban a ser diferentes de los otros si lo que tienen en común es siempre lo mismo y donde se ubica su orgullo?

En política las mujeres no estamos representadas, debiéramos iniciar nuevas movilizaciones, llamar la atención sobre la capa invisible que nos va cubriendo las conquistas que habíamos creído obtener y que no consolidaron, debiéramos hacer huelga de mujeres, abstenernos de votar todas las listas de candidatos que no encabecen mujeres hasta que el número de estas sea igual. En Palencia ni una sola mujer encabeza lista al Ayuntamiento (capital), a la Diputación ni a las Cortes regionales. La mitad de la población palentina, la femenina, no existe, no vale, no tiene capacidad a los ojos de los partidos que seleccionan los candidatos, porque los que gorjean sobre remedios a la despoblación tienen a sus esposas lavándoles y planchándoles las camisas que lucirán en los mítines de autobombo. Sus propias esclavas silenciosas, discretas y sumisas son el modelo de mujer que conocen y quieren. Las jóvenes que buscan independencia, libertad, autonomía y ser personas, huyen despavoridas de este entorno decimonónico patriarcal y meapilas que lleva siglos pregonando en falsedad lo que a buen seguro saben que no van a cumplir ni por asomo. «Periódico CARRIÓN, 1ª quincena marzo 2011»

Madre e hija…

Leire Pajin padres

Cuando se consideraba que la familia modélica era la que formaba una piña, también se decía aquello de madre e hija caben en una camisa. Pero los valores cambian con el tiempo y unos crecen mientras otros merman alarmantemente. Ahora vivimos a tope el momento de las lealtades superiores que se anteponen a las personas, aunque el «Todo sea por…» es, ha sido siempre y será la principal causa histórica de guerras y  de conflictos, desde los familiares hasta los internacionales. Sigue leyendo

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¡Lo que nos faltaba!, Un meapilas pelotilla (e insultón) en la familia

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