Recortes y salud: Tiros equivocados

Sra. Mato, ¿De qué habla Vd.? ¿De golosinas o de medicamentos?

Si de verdad se quisiera atajar el problema del excesivo gasto farmacéutico, se obligaría a los grandes laboratorios fabricantes a presentar envases con el tratamiento adecuado

            Salud económica, financiera, fiscal, laboral, física, mental y social. Toda entera, la salud de los españoles está en alto riesgo. Escuchando el discurso de la Ministra de Sanidad, Ana Mato, anunciando en sopicaldo más recortes esenciales, daba la sensación de que quien necesitaba un tratamiento mental era ella misma, la recortadora. No vamos a hablar ni a repetir lo que ya todos sabemos, porque si nos dan jaquecas tendremos que pagarnos entera la caprichosa y abusiva medicación que nos comemos como si fueran golosinas.

Cuando terminé de escuchar el comunicado sentí la sensación de que los españoles, además de líricos saineteros y teloneros de los comunicados del actual gobierno, somos adictos a la droga medicamentosa. Es decir que con tal de hacer gasto (público) nos importa un pimiento fastidiarnos el hígado y el riñón tragando desaforadamente pildoritas químicas. De verdad, me sentí agredida e injuriada en mi propia casa, en mi país y por mis propios gobernantes. Como en todo lo demás, a la hora de recortar se están errando los tiros, se apunta mal y se dispara peor.

Si de verdad se quisiera atajar el problema del excesivo gasto farmacéutico, se obligaría a los grandes laboratorios fabricantes a presentar envases con el tratamiento adecuado y no con un enorme sobrante cuyo destino es caducar en el botiquín casero.

¿Quién no ha recibido un tratamiento médico de menor duración y cantidad que el contenido en el frasco que venden en la farmacia? Ahí es donde hay que apuntar. Es cierto que la Ministra apuntó un poco, de pasada, para luego disparar contra paisanos e inmigrantes, incluso indirectamente contra los vapuleados doctores que nos recetan los preparados a razón de siete minutos por consulta, que es lo que tienen atribuido. Demasiado bien lo hacen, no sé como quedan jóvenes que quieren machacarse estudiando medicina para ganar menos que cualquier consejerillo de caja de ahorros trabajando diez mil veces más, con una responsabilidad infinitamente mayor y bajo presiones, amenazas, denuncias y el problema humano que se llevan consigo a casa.

Un buen gobierno, de veras interesado en el bien de sus ciudadanos se emplearía a fondo en buscar donde se encuentra realmente el agujero negro del sobregasto farmacéutico y seguro que lo encontraría en las grandes compañías multinacionales que nos engañan con falsedades manifiestas, como la famosa de la gripe A, para llenar nuestros cajones de venenos químicos cuando no son necesarios para conservar o recuperar la salud.

Al Tercer Mundo se le niega defenderse del VHI porque no puede pagárselo y a nosotros nos abruman con sus sobredimensionados envasados. Al monstruo se le reduce por la cabeza, no por la cola, y si no que pregunten al monarca-cazador como se matan los bichos grandes. «Periódico CARRIÓN, 1ª quincena de mayo de 2012»

 

El Decreto que lo regula se parece a la presentación que hizo la Ministra como un huevo a una castaña.La trampa gorda para los jubilados parece que no se ha detectado: Adelantarán el 10% de los medicamentos y luego tendrán que reclamarlo cada seis meses para que se lo paguen, no se sabe cuándo. Es decir, burocracia, calendario, que no se pase el plazo, que no se pierdan los justificantes, estar pendiente de cuando lo ingresan en la cartilla, etc…, o lo que es igual a incrementar su dependencia, ahora de un gestor (familiar y/o voluntario), o perdonárselo a la Administración, que es en el fondo lo que se pretende.

Dictadura democrática. Bienvenidos al No-Do.

Nos quitan hasta al voz y la palabra, y “nos vamos a de dejar”

 Siento profundamente escribir lo que voy a decir, pero ahí está la portada del cuento tal y como la percibimos con los pies en la calle.

Porque la CULPA de una situación colectiva, en esta ocasión, es compartida entre agresores, cómplices y los que consentimos ser agredidos y despojados de los derechos personales básicos.

Los electores pecamos de ingenuos, somos cómplices de meter en la urna el voto equivocado, de no ver al lobo debajo de la piel de oveja, o más aún, de ni tan siquiera acercarnos a la urna para no sentirnos responsables de lo que suceda con los resultados.

Los pecados de los partidos políticos que nos pueden gobernar son muchos y muy graves, a saber, la oligarquía (nos imponen representantes en quienes “las cualidades éticas y de dirección de los mejores y más capaces no surgen como mérito reconocido por la comunidad”), el caciquismo o clientelismo (democracias simuladas que en el papel funcionan pero al margen del pueblo, solo utilizado para discursos y mítines) y el nepotismo (entrega de cargos públicos u orgánicos para familiares o “servidores fieles” sin tener en cuenta su capacidad ni competencia, tan solo su lealtad al líder que los promociona).

Los sindicatos, considerados hoy en la opinión pública como un mal necesario, también han perdido los papeles y han conseguido desvirtuar el histórico respeto hacia los muchos y anónimos caídos luchadores por los derechos de los trabajadores, convirtiéndose en marionetas vociferantes que instrumentalizan los malestares ciudadanos sin aportar casi nada positivo a cambio, tan solo un protagonismo basado en declaraciones panfletarias sin utilidad reconocida que más espantan que unen, y aprovechando concentraciones espontáneas de ciudadanos, maltratados por su Gobierno, que para nada comparten los improperios vertidos desde la megafonía oportunista con estridentes proclamas y olvido de que trabajadores somos todos, no solo los de su cuerda.

Los mercados, el capitalismo, el liberalismo económico y demás esencias crematísticas, traducen la esencia del lado oscuro de la naturaleza humana, su sino y destino es el dinero al máximo de sus posibilidades y por encima de todo, hasta donde los dejemos llegar.

Por cuanto, tenemos que hacer un profundo examen, amplio, detenido, profundo y global del por qué hemos llegado a este punto de secuestro y desprecio ciudadano del que somos objeto por quienes nos representan y nos deben su poder. «Diario Palentino,  22 de abril de 2012»

Dictadura democrática. Bienvenidos al No-Do.

Nos quitan hasta al voz y la palabra, y “nos vamos a de dejar”

 Siento profundamente escribir lo que voy a decir, pero ahí está la portada del cuento tal y como la percibimos con los pies en la calle.

Porque la CULPA de una situación colectiva, en esta ocasión, es compartida entre agresores, cómplices y los que consentimos ser agredidos y despojados de los derechos personales básicos.

Los electores pecamos de ingenuos, somos cómplices de meter en la urna el voto equivocado, de no ver al lobo debajo de la piel de oveja, o más aún, de ni tan siquiera acercarnos a la urna para no sentirnos responsables de lo que suceda con los resultados.

Los pecados de los partidos políticos que nos pueden gobernar son muchos y muy graves, a saber, la oligarquía (nos imponen representantes en quienes “las cualidades éticas y de dirección de los mejores y más capaces no surgen como mérito reconocido por la comunidad”), el caciquismo o clientelismo (democracias simuladas que en el papel funcionan pero al margen del pueblo, solo utilizado para discursos y mítines) y el nepotismo (entrega de cargos públicos u orgánicos para familiares o “servidores fieles” sin tener en cuenta su capacidad ni competencia, tan solo su lealtad al líder que los promociona).

Los sindicatos, considerados hoy en la opinión pública como un mal necesario, también han perdido los papeles y han conseguido desvirtuar el histórico respeto hacia los muchos y anónimos caídos luchadores por los derechos de los trabajadores, convirtiéndose en marionetas vociferantes que instrumentalizan los malestares ciudadanos sin aportar casi nada positivo a cambio, tan solo un protagonismo basado en declaraciones panfletarias sin utilidad reconocida que más espantan que unen, y aprovechando concentraciones espontáneas de ciudadanos, maltratados por su Gobierno, que para nada comparten los improperios vertidos desde la megafonía oportunista con estridentes proclamas y olvido de que trabajadores somos todos, no solo los de su cuerda.

Los mercados, el capitalismo, el liberalismo económico y demás esencias crematísticas, traducen la esencia del lado oscuro de la naturaleza humana, su sino y destino es el dinero al máximo de sus posibilidades y por encima de todo, hasta donde los dejemos llegar.

Por cuanto, tenemos que hacer un profundo examen, amplio, detenido, profundo y global del por qué hemos llegado a este punto de secuestro y desprecio ciudadano del que somos objeto por quienes nos representan y nos deben su poder. «Diario Palentino,  22 de abril de 2012»

Quedarse callados o gritar

Precisamos una inmensa fuerza individual y social para evitar desgarros irreversibles.

            La reacción de las masas ante las medidas autoritarias de sus gobiernos siempre ha sido un misterio intensamente estudiado por expertos o espontáneos pero sin llegar nunca a una conclusión indiscutible. O paciente silencio o estallido airado.

            Las desigualdades en la Educación y en la Sanidad tiran por tierra las gloriosas conquistas como parte básica de los Derechos Humanos fundamentales indiscutibles y se convierten en el lastre originario de todas las demás desigualdades subsiguientes.

            En el ámbito individual el estrés que crea la inseguridad de tener atendidas las necesidades básicas (alimentación, vivienda, sanidad, educación, trabajo, etc.) es el foco productor de importantes reacciones que condicionan la vida privada, familiar y social de los seres humanos.

            Respuestas desproporcionadamente violentas y agresivas en forma verbal o física, delincuencia de supervivencia (robar para comer), impotencia ante la adversidad y escepticismo para confiar en el futuro, complejos incapacitantes, depresión, falta de motivación y desesperanza generados por la incertidumbre del “mañana” laboral lo que reduce la productividad y la ilusión por el trabajo bien hecho generador de la autosatisfacción personal.

            Estamos inmersos en una etapa de la historia humana que precisa una inmensa fuerza individual y social para evitar desgarros irreversibles. La familia (ahora sí), primera unidad que conocemos al nacer y que nos da los primeros medios de vida y los instrumentos más elementales de lo que seremos en el futuro, está sufriendo los atentados más frontales nunca vistos.

               Esa familia tan cacareada e instrumentalizada con la moralina propia de las derechas más conservadoras y sus pregones religiosos, es ahora la víctima definitiva. Nos están derivando hacia un modelo establecido sobre inconmensurables desigualdades, no solo en el día a día, también incluso en la esperanza de vida. Para largo tiempo esto supone un adiós definitivo a la igualdad de oportunidades.

            No seremos iguales al nacer. Nunca lo fuimos, y menos en una monarquía (hereditaria), pero las diferencias ahora y cada día van siendo mayores. El Estado de Bienestar genera paz social y satisfacción personal, cualquier medida que lo merme es un ataque directo a la igualdad.  Criarse en un medio de ignorancia es una lacra cuasi insuperable que puede generar insalubridad, enfermedades prevenibles, disarmonía, inseguridad, desasosiego, desesperanza de poder desclasarse para llegar donde otros lo hacen, deficiente alimentación, merma en la salud y por tanto en el tiempo de vida saludable en comparación con otros que disponen ab initio de mayores recursos. Las familias con formación planifican la natalidad, organizan su economía, cuidan de la salud y pretenden mejor formación para su prole.

          Una nueva corriente filosófico-social conocida como “Economía del Bien Común” puede que se proponga como una luz (utópica aún) que nos guie hacia un futuro algo más esperanzador. Los que han hablado hasta ahora, ya han dicho todo lo que sabían y han inventado sobre la marcha.

         Hasta la resistencia pacífica va a ser delito en la nuevo Código penal. «Periódico CARRIÓN, 2ª Quincena, abril, 2012» 

Discursos robados

La mala suerte de las Derechas conservadoras es que en la democracia votemos todos    

        Decía el otro día un lingüista discípulo de Noam Chomsky, que en los animales su forma de lenguaje era el útil para comunicarse, pero en el ser humano el lenguaje de palabra sirve para confundirnos.

            Cada día podemos comprobar este aserto, sobre todo en el lenguaje de los políticos difundido a través de los medios. Hace poco más de tres meses, en la pre y campaña electorales el Sr. Rajoy, cuya sola ansiedad consistía en ese momento en ocupar el sillón de la Moncloa se paseaba por el mundo poniendo verde la situación de su país, hablando de un Estado en quiebra y de una economía fatídica, al poco tiempo se encontró con que buena de la falta de credibilidad internacional en nuestras finanzas eran fruto de su propio discurso ayudado por el siempre contumaz patriota, Sr, Aznar.

            Ahora el vecino francés que nos odia o nos envidia por tener los mejores deportistas del mundo, arrojó sombras de dudas sobre el doping y el mundo le tuvo que llamar la atención. Ahora, que ve perdida su altura de poder (la otra es de nacimiento) intenta robar votos a su oposición poniéndonos de ejemplo de desgobierno socialista. Hasta los portavoces de la UE le han dado un toque de atención, pero… esos “patriotas” escondidos bajo las siglas del Partido Popular parecen entender su patriotismo de forma su singular. Ponen verde a España y los españoles en el exterior y permiten que otros desde el exterior también lo hagan.

           Y después de colocar bien a la familia hasta el cuarto grado, y adicionarse varios buenos sueldos, se colocan la cruz a cuestas para la salir con aire circunstancial en alguna procesión. ¡Hay que ver cuánto fariseo/a hay suelto/a por el mundo!

            La mala suerte de las Derechas conservadoras es que en la democracia votemos todos, es decir un poder numérico, por eso tienen que engañar al electorado para poder llegar a tocar poder y hacer lo que quieren y lo que pensaban hacer, no lo que pregonaban.

            Sin pudor y sin vergüenza, con un cuajo sorprendente, roban cualquier programa de discurso social y si te he visto no me acuerdo. Sus primeras medidas de Gobierno no pueden ser más elocuentes: Desaparecen o merman hasta la inoperancia, las medidas de igualdad, de integración, de discapacidad, de violencia de género, de acceso a la justicia, de seguridad en el empleo, de negociación colectiva, de conciliación laboral y familiar, asistencia, educación, etc., etc., etc. Esto es el Partido Popular. “Diario Palentino, 8 de abril de 2012” y  www.elisadocio.com