Más vale hacerlo…

img150Escasea el goce de la perfección conseguida con esmero

            Hubo un tiempo no muy lejano, en que lo que se valoraba no era la cantidad si no la calidad, las cosas bien hechas, bien rematadas. Lo más próximo a la perfección tenía un valor inestimable, se aplaudía a la persona mañosa, al creador y creadora virtuosos que se enorgullecían de la obra conseguida a base de pasión, concentración, habilidad y un incalculable número de horas invertidas. Artistas en lo suyo, artesanos, buenos profesionales valorados y buscados pero también madres y padres de familia u operarios de toda índole cada uno en su función. Era la cultura de bien hacer. El tiempo de goce era el de la ejecución, mientras se estaba bordando, forjando, tallando o construyendo se vivía el momento del disfrute. Pero llegó la invasión de los dogmas economicistas y comenzó a ser indiferente que las cosas tuvieran más parte humana o más exclusividad o que estuvieran cargadas de las emociones de quien las creó, se trataba de hacer muchas, muchas cosas iguales, venderlas pronto y obtener beneficios rápidos. Los objetos singulares quedaron para los pudientes como símbolo externo de riqueza o autosatisfacción de poseer algo especial, porque lo bien hecho quedó relegado al ámbito de los especialistas en eso, en hacerlo bien.

            Precisamente, sobre el valor de poner amor en las cosas que hacemos a diario, especialmente las mujeres, trata un interesante libro de  Katrine Marçal titulado ¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? En su reflexión la autora analiza la invasión que hemos sufrido por parte del Homo economicus.  Adam Smith, padre de la moderna economía decía que ni el carnicero ni el panadero miraban por nuestro bienestar si no por su negocio, por supuesto que hoy parece una verdad de Perogrullo pero entonces era un enunciado novedoso, así Kastrine le apostilla y añade que Adam Smith cenaba cada noche gracias a que su madre le preparaba la cena, y no lo hacía por egoísmo, sino por amor.

            Expresiones populares como coge el dinero y corre, llámame perro y tírame pan, o más vale hacerlo que mandarlo hacer, dejan muy claro que lo que cuenta es tener cosas y dinero, tenerlo pronto y tener mucho, da igual cómo, o trabajar deprisa para salir corriendo. El placer ya no está en nosotros, sino fuera. Todo lo etéreo del ser afectivo y emocional sucumbe a lo que se puede tocar ¡Tan pobres somos!.

«Diario Palentino, 07/08/2016»

 

Religiones y guerras santas

jihad-suriah“El control de la mente por las normas moralizantes nos convierte en monigotes”

            Cada día la prensa se llena de noticias que de alguna manera tocan aspectos de las religiones. Las doctrinas morales impuestas sobre deberes y exigencias limitantes para con uno mismo y con el prójimo siempre fueron un pegamento de alta consistencia muy útil para conseguir controlar sin cadenas reales ni alambre de espino a ingentes masas humanas. “No hay peor cárcel que la del alma”. Cierto es que las religiones imponían cierto orden de convivencia en los grupos humanos con normas que abarcaban todos los aspectos de la vida cuando aún el derecho, las leyes propiamente civiles, no había nacido. Daban instrucciones para la familia, cómo llevarse con los vecinos y hacer frente a los enemigos, hasta para la higiene y la salud. Algunas religiones han evolucionado y otras se quedaron en la noche de los tiempos como si no hubiéramos pisado la luna ni superado la velocidad de la luz con la ciencia cuántica.

            La Guerra Santa ha sido y es el indiscutido instrumento de expansión y dominación. En principio se justifica en los dogmas como legítima defensa y deber moral, es decir, espada y conversión o guerra del alma, hay que defenderse del enemigo, llamado infiel, y convertirlo a la verdad más absoluta, que es la mía, por supuesto. Detrás de esas premisas se esconden, como siempre en la condición humana, intereses estratégicos, de dominación, de poder o crematísticos.

           En el catolicismo la cruzada terminó con la revisión hecha por el Concilio Vaticano II: “La Guerra Santa es santa si deja de ser guerra”. En el Judaísmo, los sionistas aún proclaman el derecho de todo judío de entrar en Palestina. En cuanto al Islam, su yihad está en fase de mayor virulencia. El Estado Islámico, el Daesh, Al Qaeda…, utilizan el Corán como veneno activo para conseguir terroristas aspirantes a mártires del paraíso. Cuánta sangre derramada en nombre de la cualquier fe, de cualquier radicalismo alienante y manipulador. No salimos del círculo maligno, la xenofobia crece con el miedo y la incomprensión. Un grupo de curas jesuitas imparte un curso para explicar que el Islam no es el salafismo y que tiene su interpretación positiva, seguro que en algunos aspectos sí, pero que nos lo expliquen despacio a las mujeres sufridoras de los efectos del patriarcado. Todas las religiones son discriminatorias, nosotras no ganamos nada con ninguna.

«Diario Palentino, 31/07/2016»

 

De salud y enfermedad

psique-cerebro-organoMédicos y bibliotecarios  ingleses prescriben lectura como terapia

            Buscar la inmortalidad, la eterna juventud  o la permanencia en la salud, forma parte del elenco de ambiciones humanas que propulsan el avance científico. Pero hasta que la comunidad científica internacional decide dar por bueno un resultado experimental pasan décadas en las que la humanidad se pierde los beneficios, incluso a veces lo que se concluyó como buenísimo se revisa como malísimo. Mientras tanto, creadores marginales experimentan polémicos métodos alternativos calificados como pseudociencia, que son más bien paraciencia.

            A pesar de las críticas de los inmovilistas, dieciocho universidades españolas ofrecen este verano cursos sobre estas nuevas expectativas que, como toda utopía, requieren un largo camino de verificación para ser admitidas en la ciencia reconocida. Se habla de programación neurolingüística, bioconstrucción, bioneuroemoción, biodescodificación, mindfulness y compasión, holística, bioarquitectura, bioelectromagnetismo, reflexología, etc…, todas bordeando la ciencia como un día lo fueran los estudios sobre inteligencia emocional, efectos psicosomáticos del estrés o cualquier avance en el funcionamiento del cerebro humano. A instancia de la Sociedad Española de Neurociencia, el año 2012 fue declarado como Año de la Neurociencia y en su texto decía: La Neurociencia nos informa sobre el fundamento de nuestras sensaciones, pensamientos y emociones, sobre nuestra conducta social, nuestra creatividad e inteligencia. Por tanto, la Neurociencia es fundamental para comprendernos como seres humanos”. La Optogenética, galardonada en la VIII edición de los Premios Fronteras del Conocimiento en Biomedicina de la Fundación BBVA, se basa en introducir luz en el cerebro vivo e intacto para ver la actividad neuronal, sus autores afirman que se podría intervenir en  “la codificación de los recuerdos, del control del sueño y de la vigilia o de cómo se regula la conducta sexual, entre otras”, toda terapia sería más efectiva actuando desde el lenguaje natural del cerebro. 

          Durante algunos años la praxis médica ha olvidado de que no solo tenemos cuerpo, ha ignorado que la enfermedad es el síntoma y ha obviado buscar directamente la causa en ese otro componente etéreo e invisible compuesto por el mundo de la mente, que somos todo uno y que los fármacos son solo la parte material de la terapia precisa.

«Diario Palentino, 24/072016»

 

Machos irredentos

SAPMachos irredentos

“SAP, invento del neomachismo para perseguir a las mujeres después de la separación”

      La Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (AHIGE), en su sitio http://www.hombresigualitarios.ahige.org/, denuncia el apoyo institucional prestado por León y la Junta de Castilla y León para la celebración del V Congreso sobre SAP y custodia compartida promovido por la neomachista asociación SOSpapá. Asimismo la AHIGE dedica varios espacios a un pormenorizado estudio, de recomendada lectura, sobre la utilización del presunto Síndrome de Alienación Parental (SAP) cuya existencia rechaza rotundamente la comunidad científica internacional, incluida la OMS y la comunidad jurídica. El término síndrome es utilizado maliciosamente para dar credibilidad a un problema inexistente en la ciencia médica.

            Dicho invento lo aducen en los juzgados maltratadores de matrimonios disueltos que denuncian y culpan a las madres de que sus hijos menores no quieran verlos, así se colocan en el papel de víctimas y evitan que se estudie el porqué sus niños y niñas no se sienten seguros y protegidos con sus papás. El divorcio en manos de las mujeres fue el primer sopapo con la mano abierta al patriarcado, rabia y crujir de dientes, pero nada más, los jueces entregaban por sistema los hijos menores a  las madres mientras los padres sueltos enseguida se organizaban, pero llega el momento de imponer obligaciones de pensión de alimentos y tocados en el monedero los machos estallan y vuelven a encontrar su vieja arma de dominación -el que paga manda-, aunque sea una mierda lo que paga. Sacan las hachas de guerra contra las madres de sus hijos, acuden con denuncias a los juzgados y someten a sus niños al estudio psicosocial judicial, porque dicen que los quieren.

                  Richard A. Gardner, ideólogo del invento, propuso la coacción, la amenaza y el castigo, para los menores desobedientes. Entre otras perlas de su legado consta que: Las hembras humanas son naturalmente pasivas, y su pasividad las lleva a volverse masoquistas víctimas de la violación, obtienen placer al ser golpeadas, forzadas y hechas sufrir de otras formas como el precio que tienen que pagar para conseguir el premio del esperma”. Abierto promotor de la pedofilia, añadió: las actividades sexuales entre adultos y niños son parte del repertorio natural de la actividad humana que redundarán en una procreación aumentada. Quien no pueda contenerse que vomite.

«Diario Palentino, 10/07/2016»

 

Padres que no aman a sus hijos

3636882023077302«Luego, a la vejez se preguntan el porqué del abandono y la distancia”

             En las culturas donde las mujeres han plantado cara a la desvaloración, la invisibilidad y las exigencias machistas de sumisión, los hombres atiborrados de mensajes de supremacía, dominio y prepotencia no entienden que el funcionamiento de la familia no se basa en el ordeno y mando mientras todos escuchan y obedecen. Cuanto más obtusa es la mente del individuo más problemas tiene para comprender el valor del bienestar afectivo y emocional de su entorno. Lo que hagas hoy gozarás o sufrirás mañana.

            Cada día se ve más en los juzgados el pleito por el reparto de deberes familiares, dinero y bienes materiales. Por desgracia para nosotras y suerte para nuestros hijos, aún las mujeres-madres renunciamos al progreso profesional, laboral y personal para suplir las deficiencias del compañero-marido-padre irresponsable con sus compromisos en el seno familiar y de pareja. Todavía es patente la miseria mental con la que padres de menores, por puro egoísmo materialista, afrontan una separación dejando a su prole en la indigencia, mermando su calidad de vida, llegando incluso a reducir su jornada laboral o a empequeñecer deliberada y fraudulentamente sus ingresos para que el juez no pueda sentenciar una asignación digna en concepto de pensión alimenticia.

           Pasados los años los vemos ya ancianos sobreviviendo afectivamente solos, en residencias o en sus casas, sin apenas comunicación con los hijos que se preocuparían de su bienestar. Y, es entonces cuándo se preguntan qué pasó, qué hicieron mal, o les culpan  por su ingratitud, -con lo que yo hice por ellos- se lamentan, tal vez no darán con la explicación, o sí, pero ya será demasiado tarde para componendas. El cine está plagado de escenas de padres sufrientes y arrepentidos de no haber estado con sus niños, de descuidar el amor de su pareja, de haber vivido solo para sus propios intereses, placeres, proyectos y ambiciones; el jardín se les llenó de cardos porque su agenda secreta no incluía dar para recibir, solo tomar todo a su paso y exigir, huir de las responsabilidades y que la otra parte, la madre, supliera las carencias, las ausencias y la falta de compromiso. ¿Qué habré hecho yo? dicen consternados algunos viejos desde su fría soledad, algunos esposos abandonados cuando el territorio se convirtió en un erial. La goma se soltó de sopetón de tanto estirar.

«Diario Palentino, 03/07/2016»