Cañones o mantequilla

Demasiados faroles con los cañones. Hemos jugado a las cigarras sin hacer despensa en el hormiguero. Llega el invierno de la crisis y nos sorprende sin mantequilla para seguir atendiendo la bocas clamorosas de la necesidad, pero es tarde, los ladrillos no se comen.

El ilustre economista y premio Nobel Paul Samuelson, nos enseñó, allá por los años 70 del siglo pasado, que los recursos económicos siempre son escasos y que por tanto nos situamos siempre ante la opción de elegir entre producir, dicho metafóricamente, cañones o mantequilla. Si utilizamos todos nuestros recursos en fabricar mantequilla, comeremos pero no nos podremos defender, si hacemos lo contrario nos defenderemos bien hasta que el hambre nos nuble la visión.

Esta disyuntiva es fácilmente soslayable cuando la abundancia elimina la preocupación de tener que optar. Si me sobra puedo vivir holgadamente y darme todos los caprichos sin pensar en privarme de otras cosas, pero cuando hay que tapar mucho agujeros y los tapones escasean hay que seleccionar.
Durante los años anteriores estábamos hechos al derroche, al «lo quiero ya», y me estoy refiriendo a la «cosa pública». Magnificencias, obras faraónicas, edificios llamativamente lujosos para la modestia y funcionalidad que requiere el gasto del dinero de los impuestos ciudadanos, sedes de Cortes regionales, grandilocuentes oficinas administrativas propias de multinacionales explotadoras del Tercer Mundo, ostentosas inauguraciones proclamando «ahí queda eso» y descubriendo una placa con el nombre del político auspiciante, que el anónimo pagano siempre es el jornalero de nómina.
Y nos ha pasado que hemos elegido mal. Demasiados faroles con los cañones. Hemos jugado a las cigarras sin hacer despensa en el hormiguero. Llega el invierno de la crisis y nos sorprende sin mantequilla para seguir atendiendo la bocas clamorosas de la necesidad, pero es tarde, los ladrillos no se comen, los contratos hay que cumplirlos.
Las promesas son revisables, no sin sonrojos, y ahora hay que ajustar todas las cuentas públicas de todas las administraciones, porque todos, absolutamente todos sus administradores sin exclusión se ha comportado como irresponsables padres de familia bajo el lema de «lo que no cuesta que dure la fiesta». Las madres de familia hubieran pensado en el mañana de su prole y hubieran hecho despensa, pero no se las deja opinar, están ocultadas en la trastienda del poder y apenas si pueden levantar una tenue vocecilla para dar la cara a la intemperie y tratar de explicar cómo se puede rodear dolorosamente la situación a la que nos han llevado los que nos han dejado constancia de su nombre en tanta placa conmemorativa y tanto titular de prensa de vanagloria: «¡Qué guapo soy! ¡Qué bien me sienta el traje! ¡Cómo me gusta la luz de los flashes! ¡Qué bien lo hago! ¡Aquí estoy yo!»

Cañones o mantequilla – Diario Palentino Digital. 29 de agosto de 2010

En la tensión – Diario Palentino Digital

En el otro lado de la tensión interna intrapartidos está siempre el debate sobre si el candidato principal o secretario general o presidente, tiene derecho y hasta donde de elegir a quienes, en su caso le acompañarán en el equipo de gobierno o de oposición, porque a fin de cuentas a quien van a partir la cara es a él, que deberá responder políticamente por todos los de su comparsa.

En la tensión

Comprar bien, a pesar de las apariencias, es para entendidos. Pero… ¿Quién es mejor vendedor? ¿El que oferta a la vista un atractivo escaparate con productos de mediana o baja calidad o el que ofrece muy buen género pero descuida su presentación?
Los expertos en mercado aseguran que se vende mejor una mierda bien envuelta que oro molido en un saquete indecente, de ahí que haya embalajes más costosos que el contenido que esconden.
Es lo que sucede en el seno de los partidos políticos cuando se empiezan a mover los aparatos para presentar candidatos que ganen elecciones. Hay que fabricar las figuras que los electores esperan, que el mercado demanda, como en Operación Triunfo, rostros sonrientes contra viento y marea, curriculum meticulosamente preparados en aumentativo, una buena presentación, mejores padrinos y generosa campaña. Pero cada vez más la eficacia, eficiencia, méritos y capacidades de optimizada gestión y buen gobierno de otros aspirantes quedan circunscritos a una premeditada presentación en saquete indecente cuyo aspecto externo frene el deseo de conocer para no oscurecer el lustro artificioso de la figura principal. En el cuerpo de afiliados siempre hay obedientes corredores que van implantando soto vocce, poco a poco pero en erosión constante, los créditos y descréditos de cada uno que intente descollar. Nada sucede por casualidad.

Los ciudadanos del bienestar estamos acostumbrados a que nos vendan de todo, somos adquirentes compulsivos e irreflexivos, no miramos a fondo lo que nos llevamos, nos vale que nos guste el spot publicitario porque nos van cociendo el cerebro poco a poco a medida que calientan el agua de un presunto baño relajante (“spa”) que nos ofrecieron al comienzo de la función. Somos votantes ciegos porque las siglas nos arrastran o somos volubles ciudadanos que llevados por las conversaciones de esquina nos enrabietamos con lo que se cuenta que les está pasando a desconocidos con esta crisis.
En el otro lado de la tensión interna intrapartidos está siempre el debate sobre si el candidato principal o secretario general o presidente, tiene derecho y hasta donde de elegir a quienes, en su caso le acompañarán en el equipo de gobierno o de oposición, porque a fin de cuentas a quien van a partir la cara es a él, que deberá responder políticamente por todos los de su comparsa.

Comenzamos ya las precampañas, las ofertas, las sonrisas de oreja a oreja, las contradicciones y las ceremonias de confusión. Pero los ciudadanos-electores tenemos una responsabilidad, la de mirar que hay debajo de cada envoltorio. Y si no luego no nos quejemos de lo que nos dan.

En la tensión – Diario Palentino Digital. 15 de agosto de 2010

Toros y humanismo

El debate sobre la prohibición de la Fiesta Nacional, va ganado terreno y convirtiéndose en tema fácil de conversación, Asturias y Euskadi se suman a la discusión.

Como no se podía esperar cosa distinta en la trayectoria del trineo, Rajoy ya ha aprovechado para politizarlo e incluirlo en ese misterioso programa electoral que va confeccionando a base del principio básico que reza -“De qué se trata que me opongo”- y que adolece de una amnesia total al no recordar que fue su partido quién ya hace años propuso y aprobó la misma prohibición en Canarias.

Pero dejando al margen la propia discusión taurina, incluso la versión politizada del asunto y hasta nuestro lamento por el dolor infringido al toro mientras nos arrojamos voraces sobre el sangrante chuletón pasado por la piedra. El meollo radica en encontrar los sepulcros blanqueados de nuestra nueva forma de vivir opinando y aparentando correctamente el ser democráticos y conmiserados con los animales por encima de todo. Está de moda.

Está moda es ocultar, figurar  y tapar las vergüenzas en una total falta de toda empatía. Lo que gana ahora son los decorados, los discursos que suenan bien y las “palabritas” biensonantes, vengan a o no de acuerdo con lo razonable y necesario. Llevamos camino de una absoluta falta de valores humanos y personales. Nos estamos convirtiendo en seres postizos, embaucadores y snob capaces de repetir como loros argumentos y conductas considerados socialmente adecuados.

Es decir, vemos como una mamá atemorizada mira a su alrededor con aire de culpable confesa por si alguien ve hacer pis a su niño pequeño en la esquina de un parque, mientras unos metros más allá el amo de un perro se pavoneándose por encima del césped mientras la cuidada mascota hace sus necesidades correteando a discreción.

Lloramos más a los toros que a las mujeres torturadas y sacrificadas a manos del terrorismo machista. Clamamos al cielo porque nos prohíben intoxicar con los malos humos del tabaco a nuestro vecinos en lugares públicos pero disculpamos “sotto voce” al clero pederasta porque “los sacerdotes necesitan el cariño de sus feligreses” y “los adolescentes les provocan”.

Y poco a poco vamos imitando tanta sonrisa política o comercial, de buenos modales y mucho ensayo para esconder mentiras compulsivas, puñaladas traperas, fraudes y simulaciones con el único fin de conseguir nuestro interés personal bajo una total y absoluta falta de respeto a la dignidad humana. «Diario Palentino, 01/08/010»