Archivo del Autor: Elisa Docio
Marta Instrumental
“La palentina contemporánea más valerosa y prestigiada es utilizada de nuevo como arma arrojadiza con fines puramente electoralistas”
Por supuesto que en éste país no se niega a nadie el derecho constitucional de afiliarse a partido, sindicato, asociación, etc., a manifestar una ideología o practicar una religión ni a ser elector o elegible, pero a la vista de lo que va aconteciendo parece que los ávidos captadores de los partidos políticos inspirados en el “todo vale” tratan de afianzar o prestigiar su edificio tomando, cual objetos, pilares resistentes que apuntalen bien ante posibles ruinas. A todas las personas nos gusta que nos quieran y por eso nos dejamos querer, aún a riesgo de confundirnos y caer como almas cándidas en malquerencias que nos perjudican.
Cuando saltó a los medios el “escándalo” de la Operación Galgo, fueron, fuimos, muy pocas las voces que salimos en defensa de su inocencia mientras no se demostrara lo contrario. Se echaron mucho de menos las declaraciones de los/las portavoces del Partido Popular que hoy tanto vociferan y se revuelven, los/las mismos/as que entonces callaban y miraban para otro lado huyendo ostentosamente del presunto “marrón” que se les avecinaba. Marta quedó sola y aislada de “su Partido”, nadie la miraba ni daba un duro por su honestidad, si acaso alguna vocecilla en letra pequeña a pie de página para disimular.
Ahora que la cosa se medio aclara (aún queda mucho por descifrar), Marta, nuestra Marta, la palentina contemporánea más valerosa y prestigiada es utilizada de nuevo como arma arrojadiza contra el Gobierno, la Policía, la Justicia, las instituciones democráticas del Estado de Derecho que es España y todo lo que se menea.
Y COMO NO QUIERO QUE COMENTARISTAS AVIESOS MAL INTERPRETEN MIS PALABRAS, para nada se pone en duda que Marta es una mujer adulta, consciente, en su plenitud de facultades y por tanto concienciada de su ideología por la que incluso ha llegado a ostentar durante una legislatura un cargo público representativo, si bien y al tratarse de persona pública somos incontables los opinantes que preferiríamos que la internacional y maratoniana Marta fuera la Marta de todos los españoles de cualquier ideología, porque con pasión hemos seguido y aclamado sus éxitos, la hemos apoyado y reivindicado con orgullo y ha sido decepcionante su clarísimamente aprovechada presencia en primera fila de los mítines políticos.
Por su propio bien un personaje de esa categoría se debe a todo su público internacional, porque lleva el poder puesto sobre sí, porque todo procede de su esfuerzo personal, porque se desmitifica y empobrece su imagen limitándose a una mera pertenencia política, sea cual fuere. ¿En qué se ha beneficiado el Partido Popular de Marta? De su imagen, de su esfuerzo, de su sacrificio, de sus medallas, de su popularidad y hasta de su honorabilidad, para obtener votos en un patente interés de prestigiarse ¿Qué ha dado el Partido Popular a Marta? La espalda cuando más apoyo necesitaba, la sombra de la duda vertida sobre su imagen con el silencio sobre su inocencia, la merma de sus seguidores y de su público admirador, y ahora, estar en boca como mero instrumento de ataque electoral. Pero… Marta es libre, ella sabrá a lo que se presta y porqué la interesa que sea así. «Periódico CARRIÓN, 2 de mayo de 2011»
Marta Instrumental
“La palentina contemporánea más valerosa y prestigiada es utilizada de nuevo como arma arrojadiza con fines puramente electoralistas”
Por supuesto que en éste país no se niega a nadie el derecho constitucional de afiliarse a partido, sindicato, asociación, etc., a manifestar una ideología o practicar una religión ni a ser elector o elegible, pero a la vista de lo que va aconteciendo parece que los ávidos captadores de los partidos políticos inspirados en el “todo vale” tratan de afianzar o prestigiar su edificio tomando, cual objetos, pilares resistentes que apuntalen bien ante posibles ruinas. A todas las personas nos gusta que nos quieran y por eso nos dejamos querer, aún a riesgo de confundirnos y caer como almas cándidas en malquerencias que nos perjudican.
Cuando saltó a los medios el “escándalo” de la Operación Galgo, fueron, fuimos, muy pocas las voces que salimos en defensa de su inocencia mientras no se demostrara lo contrario. Se echaron mucho de menos las declaraciones de los/las portavoces del Partido Popular que hoy tanto vociferan y se revuelven, los/las mismos/as que entonces callaban y miraban para otro lado huyendo ostentosamente del presunto “marrón” que se les avecinaba. Marta quedó sola y aislada de “su Partido”, nadie la miraba ni daba un duro por su honestidad, si acaso alguna vocecilla en letra pequeña a pie de página para disimular.
Ahora que la cosa se medio aclara (aún queda mucho por descifrar), Marta, nuestra Marta, la palentina contemporánea más valerosa y prestigiada es utilizada de nuevo como arma arrojadiza contra el Gobierno, la Policía, la Justicia, las instituciones democráticas del Estado de Derecho que es España y todo lo que se menea.
Y COMO NO QUIERO QUE COMENTARISTAS AVIESOS MAL INTERPRETEN MIS PALABRAS, para nada se pone en duda que Marta es una mujer adulta, consciente, en su plenitud de facultades y por tanto concienciada de su ideología por la que incluso ha llegado a ostentar durante una legislatura un cargo público representativo, si bien y al tratarse de persona pública somos incontables los opinantes que preferiríamos que la internacional y maratoniana Marta fuera la Marta de todos los españoles de cualquier ideología, porque con pasión hemos seguido y aclamado sus éxitos, la hemos apoyado y reivindicado con orgullo y ha sido decepcionante su clarísimamente aprovechada presencia en primera fila de los mítines políticos.
Por su propio bien un personaje de esa categoría se debe a todo su público internacional, porque lleva el poder puesto sobre sí, porque todo procede de su esfuerzo personal, porque se desmitifica y empobrece su imagen limitándose a una mera pertenencia política, sea cual fuere. ¿En qué se ha beneficiado el Partido Popular de Marta? De su imagen, de su esfuerzo, de su sacrificio, de sus medallas, de su popularidad y hasta de su honorabilidad, para obtener votos en un patente interés de prestigiarse ¿Qué ha dado el Partido Popular a Marta? La espalda cuando más apoyo necesitaba, la sombra de la duda vertida sobre su imagen con el silencio sobre su inocencia, la merma de sus seguidores y de su público admirador, y ahora, estar en boca como mero instrumento de ataque electoral. Pero… Marta es libre, ella sabrá a lo que se presta y porqué la interesa que sea así. «Periódico CARRIÓN, 2 de mayo de 2011»
Guerras o Revoluciones
Ahora que el mundo islámico se rebela contra sus sempiternos dictadores ya no podemos entrar a valorar el nivel estético verbal del vocablo PAZ, ganador del concurso de participación pública convocado por la Real Academia de la Lengua Española como la palabra más bella del idioma castellano.
Y debemos discutir si a efectos fácticos es antes la Paz que la Libertad o la Dignidad Humanas. Los asesinados Padres Ellacuría y Múgica, nuestro paisano teólogo Juan José Tamayo y el ex-jesuita José María Díez Alegría, fundadores y defensores de la Teología de la Liberación, contra el criterio papal preconciliar y de su séquito dominante, justificaron la oposición del pueblo maltratado al tirano que le humilla y arrebata su pan y su libertad, y establecieron bases como: “La salvación no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre. Debemos afirmar el sistema democrático profundizando la concienciación de las masas acerca de sus verdaderos enemigos para transformar el sistema vigente”.
¿Es preferible que durante decenas de siglos más Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Siria, etc. sigan soportando la ignominia del tirano de turno por mantener la Paz? Para el poderoso la paz, la imperturbabilidad, la quietud y que ninguna voz distorsione, es la base y fundamento del mantenimiento de todo poder autocrático y monolítico, en todos los niveles político, económico, empresarial, financiero. Quien lleva el timón solo quiere calma chicha.
Pero la Paz con mayúsculas es algo que conlleva lucha, reivindicación de un orden nuevo, tal vez incluso mártires y sangre. Ninguna batalla se ha ganado con lágrimas. El movimiento popular para librarse de la tiranía no se trataría como una guerra, si no como una revolución, porque las “palabritas” de quien ostenta la vara de mando son creaciones visionarias para iletrados. No es posible dominar si herir.
Primero la Libertad, la Dignidad, los Derechos Humanos, Cívicos y Personales, entonces la Paz será verdadera y no otra flatulencia de quién acumula privilegios y llama “consenso” y “unanimidad” a la olla a presión en la que prepara su cocido a punto de estallar.
Se dice para alentar a los defensores de las libertades que más vale morir de pie que vivir de rodillas pero en realidad vale mucho más que muera el tirano antes de que se derrame sangre inocente.
Y a los demagogos de la política, pido un favor, no confundan guerras con revoluciones, porque o es un argumento basado en la ignorancia o es un intento de engañar con premeditación y alevosía al auditorio. «Diario Palentino, 24 de abril de 2011»
Guerras o Revoluciones
Ahora que el mundo islámico se rebela contra sus sempiternos dictadores ya no podemos entrar a valorar el nivel estético verbal del vocablo PAZ, ganador del concurso de participación pública convocado por la Real Academia de la Lengua Española como la palabra más bella del idioma castellano.
Y debemos discutir si a efectos fácticos es antes la Paz que la Libertad o la Dignidad Humanas. Los asesinados Padres Ellacuría y Múgica, nuestro paisano teólogo Juan José Tamayo y el ex-jesuita José María Díez Alegría, fundadores y defensores de la Teología de la Liberación, contra el criterio papal preconciliar y de su séquito dominante, justificaron la oposición del pueblo maltratado al tirano que le humilla y arrebata su pan y su libertad, y establecieron bases como: “La salvación no puede darse sin la liberación económica, política, social e ideológica, como signos visibles de la dignidad del hombre. Debemos afirmar el sistema democrático profundizando la concienciación de las masas acerca de sus verdaderos enemigos para transformar el sistema vigente”.
¿Es preferible que durante decenas de siglos más Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Siria, etc. sigan soportando la ignominia del tirano de turno por mantener la Paz? Para el poderoso la paz, la imperturbabilidad, la quietud y que ninguna voz distorsione, es la base y fundamento del mantenimiento de todo poder autocrático y monolítico, en todos los niveles político, económico, empresarial, financiero. Quien lleva el timón solo quiere calma chicha.
Pero la Paz con mayúsculas es algo que conlleva lucha, reivindicación de un orden nuevo, tal vez incluso mártires y sangre. Ninguna batalla se ha ganado con lágrimas. El movimiento popular para librarse de la tiranía no se trataría como una guerra, si no como una revolución, porque las “palabritas” de quien ostenta la vara de mando son creaciones visionarias para iletrados. No es posible dominar si herir.
Primero la Libertad, la Dignidad, los Derechos Humanos, Cívicos y Personales, entonces la Paz será verdadera y no otra flatulencia de quién acumula privilegios y llama “consenso” y “unanimidad” a la olla a presión en la que prepara su cocido a punto de estallar.
Se dice para alentar a los defensores de las libertades que más vale morir de pie que vivir de rodillas pero en realidad vale mucho más que muera el tirano antes de que se derrame sangre inocente.
Y a los demagogos de la política, pido un favor, no confundan guerras con revoluciones, porque o es un argumento basado en la ignorancia o es un intento de engañar con premeditación y alevosía al auditorio. «Diario Palentino, 24 de abril de 2011»