Rajoy en su laberinto

Cuando éramos pequeños televisaban una serie de dibujos animados que se titulaba Los autos locos, en la que un personaje con pretensiones de siniestro jugaba a ser malo, malo de verdad ideando las más insólitas trampas que al fin y a la postre se le volvían en contra y le hacían perder las carreras. No puedo evitar que me vengan a la memoria aquellas imágenes cada vez que el nuevo Pierre Nodoyuna” se propone hacer trampas para ganar, si acaso, unas miguillas de atención, o una noticia excéntrica que llame la atención del atareado ciudadano con la mente entre el fútbol y las vacaciones.

La nueva veleidad de D. Mariano ha sido hacer titulares con sus propias contradicciones e irresponsabilidades, es decir, como a Pierre, le salió el tiro por la culata. Los ciudadanos indignados han exigido una explicación a esa falta de respeto al electorado por parte del principal líder de la oposición. Dña. Soraya ha tenido que salir de nuevo a capear como una madre para disculpar a su hijo remolón que no acude a los exámenes porque le da el vértigo, y se ha rebajado a comparar al portavoz del único partido con posibilidades de gobierno con los de algunos partidos minoritarios que tampoco acudieron.

Por otro lado nos dan una lección de incoherencia a mayores, ambos se comen aquello de que “aplicarían sanciones disciplinarias a los diputados que no acudan a las sesiones y no cumplan con su trabajo” (Sr. Rajoy 2008) y “El que ni quiera ir que renuncie a su escaño” (Sra. Sáez de Santamaría, 2008). ¿Y quién paga los platos rotos de la irresponsabilidad, la falta de representación de sus votantes en el hemiciclo, la pésima educación de no escuchar al interlocutor en el debate?

Quién cree que todo lo sabe nada puede aprender. De nuevo Ppenosos. «Diario Palentino, 18 de julio de 2010»

Las mujeres y las Cajas de Ahorro

Si en alguna entidad financiera hay discriminación brutal contra las mujeres, es en las Cajas de Ahorro.

Ahora que el Gobierno presenta la Ley de Cajas sería buen momento para establecer la paridad en los Consejos de Administración. La Ministra de Igualdad debiera exigirlo.

A pesar de que buena parte de los impositores sean mujeres viudas y procedentes del mundo rural o pequeñas ciudades, la presencia de la mujeres en los Consejos de las Cajas de Castilla y León brilla por su ausencia, lo que habla de la escasa capacidad de los consejeros, porque es imposible que todas las mujeres de una región o del área de influencia de una Caja sean unas inútiles. La explicación es unívoca: en la elección de los Consejos (del Consejo no de la Asamblea) se practica la  más salvaje ley de la selva, el más fiero se lleva el trofeo o se tapan bocas molestas dentro de los partidos políticos (Léase, P.ej: el Alcalde Valladolid en Caja Duero).

Y esto nos lleva a un segundo aspecto que es urgente regular.

Ahora que tanto se habla de limitar los contratos blindados de los ejecutivos, son precisamente las Cajas, privilegiadas entidades que no reparten beneficios ni pagan un euro por los saldos de las libretas de ahorro y además cobran comisiones de mantenimiento, las que aplican los euros del ahorro familiar de forma ineficaz e ineficiente, porque además de su pésima participación en la burbuja inmobiliaria, del importe destinado a la Obra social se detraen  muy importantes cantidades que van a parar a los bolsillos de  los consejeros del Consejos de Administración por reunirse para «gestionar» los ahorros de los impositores y acordar el reparto  discreccional previo al dictado de los partidos políticos y de la Junta de Castilla y León.

Y llegan a ocupar los puestos de consejeros y cargos relevantes bien remunerados quienes han peleado y conseguido a dentelladas llevarse buenos pellizcos por «estar ahí». Sueldos,  gratificaciones, dietas e indemnizaciones por desplazamientos pueden sumar importes entre los 20.000,00 y 290.000,00 euros anuales (Como lo ha acordado recientemente Caja España para su «segundo» de a bordo, según informa Cadena Ser).

El espectáculo de las fusiones de las Cajas de nuestra región ha sido desmoralizante, no solo para los propios empleados sino por el resultado final, la pasividad de los partidos políticos para poner orden entre sus fieras, el quiero y no quiero de la Junta de Castilla y León, la gestión bicefala en sedes, en cargos, en sobresueldos, los ingentes gastos de negociación durante tantos meses y el incierto resultado final que no dice nada en pro de abrir créditos a las Pymes ni a particulares, ni para activar la economía, más bien su ruinosa gestión llevará a hora la restricción de casi novecientos puestos de trabajo.