La tentación recaudatoria

demonio billete“Nos reducen el acceso constitucional a la justicia para poder defendernos”

            Los útiles de defensa para los ciudadanos frente a la administración merman a velocidad vertiginosa. Las políticas restrictivas y coactivas del Partido Popular nos están llevando a calificar a nuestras administraciones con la misma nota que a la casta política, enemigos públicos. En vez de ser los “buenos gestores” de la cosa común, se van convirtiendo en hostiles para la ciudadanía. Y el sopapo se lo lleva como siempre el funcionario de la ventanilla, no el “buen gestor” que pide sobrado y en rueda de prensa “que los tribunales persigan a los malos gestores igual que están haciendo con los banqueros”. Patético, un superego descontrolado que coloca la soga en el propio cuello

            La persecución a los ciudadanos crece exponencialmente a medida que aumenta la crisis, el desempleo y la pobreza. Nos persiguen a porrazos, nos vigilan como a delincuentes, nos sancionan a discreción y para rematar nos reducen las armas jurídicas, el acceso constitucional a la justicia para poder defendernos de los ataques de estos gobernantes injustos que no merecen el sueldo que cobran con cargo a nuestros impuestos.

            Demagógicamente dicen que quién no tenga que acudir a la justicia no tiene por qué temer a las Tasas Judiciales, lo que en algunos supuestos es tanto como dar carta blanca a los saqueadores. Para recurrir una multa de 90 € deberemos consignar 200 €. Y para que una multa de la ORA sea ejecutable ya no hace falta la firma del agente de policía que representa al poder investido de la autoridad sancionadora. ¿Pero hacia dónde caminamos?

            Con estas mimbres y la escasez de recursos que nos rodea bien se podría dar teóricamente el caso de que el concejal de Hacienda de turno pretendiera recaudar, pongamos UN MILLÓN  de euros al año en multas de tráfico intensificando a ultranza la vigilancia y revirtiendo el objeto de las sanciones, que consiste en garantizar la seguridad ciudadana y la fluidez de circulación para transformarlo en un instrumento recaudatorio.

               Lo que daría lugar a orgullosas declaraciones como las del ejemplo con el que cerramos esta reflexión, en las que se dio a conocer que en tres meses de junio a  septiembre de 2011 se impusieron en la zona ORA de Palencia, 6.127 sanciones, habiéndose recaudado  238.959 euros por 5.198 cobradas. “Diario Palentino, 03/12/2012”

Ahora somos “gente”

gente-normalSeñores políticos, no nos llamen “gente”, por favor, o solo de vez en cuando.

             Ahora somos “gente”, ya ni ciudadanos, ni pueblo, ni personas, ahora somos “gente”. Según la RAE en su primera acepción gente se refiere a pluralidad de personas, pero en la segunda, y ahí nos duele, “gente” es: “Con respecto a quien manda, conjunto de quienes dependen de él”.

            Bien que en el discurso dirigido a una generalidad se escape o venga alguna vez al caso hablar de la gente, pero dirigirse constantemente a nosotros, a la ciudadanía, como gente, así sin determinar, pone una distancia inmensa entre el que habla y el que oye y/o escucha.

            Para nuestros políticos actuales, esos que se dirigen a nosotros como si fuéramos un rebaño de inútiles culpables de todos los males que les toca torear, al decirnos “gente” se alejan, se distancian como si fuéramos leprosos, contaminantes, incapaces de saber lo que queremos, iletrados, analfabetos y perdidos. Como si se vieran en la necesidad de enseñarnos la m con la a = ma.

            En la “gente” cabe todo, pero no se suele decir -¡Oye, gente!- Preferimos que nos llamen “pueblo”, es más cariñoso, cercano y solidario, nos sentiríamos arropados perteneciendo a una grey concreta. O “administrados”, después de todo los somos, y bastante mal por cierto.

            También nos podrían denominar a la antigua usanza,  “clase obrera” u “obreros”, al fin y al cabo, ahora salvo las castas dirigentes de todos los colores y ámbitos, los demás hemos vuelto a ser todos obreros, obreros en paro, obreros perseguidos por los impuestos que no pagan otros, obreros apaleados, desahuciados, vigilados y sancionados con multas recaudatorias que no podemos recurrir porque nos cuesta más el collar que el galgo.

            Señores políticos, no nos llamen “gente”, por favor, o solo de vez en cuando. Ya sabemos que en su inconsciente y puede que también en el consciente, estamos muy lejos de comprender su intenso trabajo por arruinar a la industriosa y laboriosa clase media, incluidos los trabajadores que con desvelo han puesto su esfuerzo personal para que todo funcionara como lo estaba haciendo antes de que el sistema cayera en manos de los bancos por debilidades sucesivas de quienes elegíamos para que nos gobernaran bien.

            Ahora nos hemos convertido en “gente”, para ellos somos  -esa gente de ahí afuera, ese pauper rebaño que protesta en contra de nuestros privilegios de clase política-,  acordados por unanimidad contra viento y marea y prietas las filas.

            Ya ni tan siquiera se dirigen a nosotros como “electores” porque para unos, elegimos mal y para otros, lo hecho, hecho está. Ni como “españoles”, será por no herir las sensibilidades nacionalistas que también cuentan votos en las urnas. ¡Salud, gente política, la Historia os juzgará!

Recalculando ruta

ana-botella-peras_thumb[2]   “El indecente “tasazo” judicial  aleja a los ciudadanos de a pie de la justicia más elemental”

 Recalculando ruta, nos dice el GPS cuando el camino es erróneo. El navegador de la derecha no se ha actualizado, sigue erre que erre en su sempiterno carril de doblegar a los débiles a base de hambre mientras esconde las “travesuras” de los compis, esas que los demás, pueblo ignorante, entendemos como corrupciones dignas de la trena.

         Ningún gobernante mejor que Rajoy para acabar con España y los españoles. Todo su sórdido séquito quiere llevar el debate al terreno de una inútil guerra de cifras entre huelguistas y manifestantes para entretenernos con el famoso –que son galgos-, – no, que son podencos-, mientras entre bastidores nos meriendan los derechos más elementales, derriban en zonas costeras las construcciones “ilegales” de familias humildes y amplían 75 años más la permanencia de los lujosos chalés de los amigos “okupas” del mismo dominio marítimo de uso y servicio público.

                Al pelo le ha venido también la distracción al Ministro Gallardón para malmeter el indecente “tasazo” judicial que aleja a los ciudadanos de a pie de la justicia más elemental, como es defender el puesto de trabajo, exigiendo el pago previo de 500 euros para poder recurrir una demanda salarial o un despido, 200 euros por recurrir una multa de tráfico y 800 para apelar sentencias civiles y contenciosas.

             El círculo se cierra deprisa sobre nuestras gargantas y el Partido Popular se estira arrogante bajo la mirada impasible de un presidente que parece ir diciendo –yo voy a mi bola y que nadie me moleste-. No ha abierto la boca ante la espeluznante actitud de la Alcaldesa, sobrevenida que no elegida, de Madrid en el tema de la mortífera fiesta nocturna. Esa señora que está más tiempo en la peluquería que en la alcaldía cuando no en los balnearios de lujo, no sabe/no contesta y crea una comisión para reunir las pruebas, manipular informes y expedientes antes de que lleguen a la judicatura, verdadero poder competente para poner orden en tanta metralla corrupta y al que tienen menguado y ocupado poniendo a familias en la calle a porrazo limpio.

              Y entre tanta algarabía nadie se fija en un desalmado ladrón de guante blanco de desastrosa caja de ahorros que dimite llevándose consigo decenas de millones de euros en préstamos obtenidos por razón de su cargo y que entre todos pagaremos con sangre, sudor y lágrimas.

«Diario Palentino, 18/11/2012

Abuelito dime tú…

Apretarse el cinturonLa pobreza severa es hoy la verdadera «marca España»

“Apretarse el cinturón para reducir el estómago y así mitigar el hambre sufriendo un cilicio urdido por especuladores y financieros avariciosos con el mirar para otro lado de la casta política”

         Yayoflautas, es como se definen a sí mismos los grupos de abuelas y abuelos que acuden a las concentraciones y protestas en contra de los recortes que afectan sobre todo a sus descendientes. Siguen valientes después de una larga vida de alegrías y contratiempos, después de pasar la infancia de posguerra, su juventud de duro trabajo y ahora la senectud de zozobra ante el futuro que espera a su prole, pues como ellos mismos dicen –para una boca, un sopa, no pido nada para mí-.

            La crisis económico-financiera nos trajo la otra, la que a todos nos afecta y atemoriza, la crisis político-democrática-social transformada en un pozo sin fondo donde cuanto más echas más pierdes sin obtener nada a cambio.

            Los recortes presupuestarios han mermado las plazas concertadas y las subvenciones a las residencias de mayores privadas que sustituían la escasez de plazas en las públicas. Y ahí te quedes con la instalación y sin residentes. ¡Ojo! Que también se cierran plantas de habitaciones en las públicas.

       Los abuelos se van o les llevan a vivir con los hijos, porque el precio de la estancia en la residencia sube de precio y porque con su pensión puede malcomer o sobrevivir a duras penas toda la familia, tal vez desahuciada, tal vez sin empleo, sin medios para comprar los libros a todos sus nietos. Apretarse el cinturón para reducir el estómago y mitigar el hambre, sufriendo un cilicio urdido por especuladores y financieros avariciosos con el mirar para otro lado de la casta política, también enriquecida por los servicios prestados.

         En los últimos tiempos las cifras nos dan escalofríos. Ya son 300.000 familias las que sobreviven sólo con “la pensión del abuelo” según reciente estudio de la Obra Social La Caixa (‘Crisis y fractura social en Europa. Causas y efectos en España’). Y más de 1.800.000 hogares españoles tienen todos sus miembros activos en paro.

            La pobreza severa es hoy la verdadera marca España. Las mujeres sin ingresos y con hijos a cargo, los desalentados jóvenes de entre 18 y 34 años que huyen de su país, los empleados que se han quedado sin trabajo con más de 50 años, los autónomos que se autodenominaban pomposamente empresarios, etc.

          En paralelo los recursos de cohesión social merman, disminuyen las ayudas, las prestaciones por desempleo, las becas de estudio e investigación, la sanidad y la educación. La sociedad se organiza como puede, vuelve la caridad, los bancos de alimentos, la solidaridad vecinal. Cáritas Española (mantenida por donativos particulares y aportaciones de las autonomías, Estado, ayuntamientos y Unión Europea) informa que ya atiende a más de ocho millones de españoles estancados en la necesidad mientras que en el año 2007, no llegaban a un millón.

        Y los augurios no son nada buenos por desgracia, los estudiosos prevén peores cifras para el venidero 2013 y un largo recorrido de recuperación, sin embargo  la bola mágica de Rajoy le dice que en el 2014 mejorará considerablemente la situación, pero quién al día de hoy cree algo de lo que diga ese señor, más bien suena a que pronto avisa que quiere permanecer impasible acomodado en su patrimonio millonario y al frente de un país en ruinas.

Carrión, 2ª quincena noviembre/2012

A setas o a Rolex II/II

DiarioProgresistaEl deber ahora, es proteger al PSOE como único partido alternativo de poder,  y rehabilitar el ideario intemporal del socialismo democrático.

Lo que es bueno para la ciudadanía, para la mayoría de los habitantes del planeta está inventado y practicado hace muchos años. En España el socialismo democrático que nos llevó al Estado de Bienestar fue lo mejor que hemos vivido y tenido en nuestra larga historia desde Atapuerca.

Su pérdida procede de “pequeños errores” acumulados, desidia, inmediatez, miopía  y cesiones de poder innecesarias, pues todo se podía haber remediado con leyes democráticas que controlasen a los poderes fácticos, financieros y mafioso-bancarios al mismo ritmo que íbamos creciendo en producción y bienestar.

Elaboramos discursos de políticos para políticos que los de a pie no entendimos, confundimos a los empresarios con autónomos y perdimos su millón de votos, nos metimos en los consejos de administración de las empresas y de las cajas y perdimos la credibilidad de la palabra sellándonos la boca para poder reclamar justicia cuando nos ha hecho falta. Nos cerramos en nuestra enana lista de afiliados y perdimos a la gente de la calle. Ahora somos la mosca que se posa en el elefante, y este responde: – Que te quites que te pongas, para el peso que me haces…-.

Ya no es tiempo de lamentos ni “reflexiones”, esa oportunidad también pasó y quienes lo apuntan bien lo saben.  Se acabó el dar largas. El deber de las bases, de los simpatizantes, simples afiliados sin cargos y “la calle” es proteger al PSOE como único partido alternativo de poder, rehabilitar el ideario intemporal del socialismo democrático bastante ajado por una organización interna que se ha ido degradando, limpiar a fondo las sedes, las instituciones y los consejos, de parásitos que crían castas hereditarias de obedientes ineficaces. Y como muy bien ha dicho el siempre atinado y poco atendido, Ramón Jáuregui, poner en el banquillo de reserva a los mejores jóvenes de entre todos los ciudadanos afines. Única opción vencedora, pero tan vana como los mismos sueños. Esta duna no se formó en unos días.

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