Categorías benéficas

1262185613246rajoydetdnUn socorro de Emergencia con reparto a domicilio”

             Por nuestras calles palentinas, de capital casi despoblada y provincia aún más, se oye constantemente un runrún que se repite como un eco. – Es imposible que haya casi seis millones de desempleados y ésta tranquilidad por las calles-. –Estamos en Palencia-, nos decimos unos a otros en las tertulias de bar, –Por aquí no pasa ni la crisis-. ¡Ya, ya!

             La crisis  que se lleva por delante pequeñas empresas y autónomos pasa por aquí igual que por el resto del país, la diferencia es que además de pequeños somos provincianos y nadie suelta prenda sobre su situación personal. En las terrazas, los camareros ya proponen una nueva tarifa llamada – No, si yo ya me iba-.

             El Banco de Alimentos aumenta cada día su clientela concentrada en una mixtura social solo vista en las películas. Desde el – ¡Qué bien, vamos a comer!- hasta el arrugado que piensa – Que no pase nadie conocido, ¡que bochorno!-. Para evitar estos sufrimientos en vez de dejar de repartir sobres o restaurar ruinosas ruinas y malversar caudales públicos en privilegios y zarandajas, lo que debe hacer todo gobierno que se precie de servir al pueblo soberano al que se debe, es crear empleo y recuperar el bienestar ciudadano.

             Así nuestra autonomía va un pasito más allá, y para evitar a sus ex-votantes el mal trago de ponerse a la cola del Banco de Alimentos, ha inventado un socorro de emergencia, llamada Red de Reparto Urgente de Alimentos que funciona las 24 horas llamando al 012 para que aquél que sufra un imprevisto ataque de hambre y no tenga qué comer, no se vea en la necesidad de pasar por la desazón de la cola pública, se lo llevan a casa como si fuera del supermercado.

            De éste modo lo explicó, Dña. Milagros Marcos, Consejera de Familia, en la SER, que yo lo oí, -Una respuesta ágil y sencilla– dijo, y en la prensa apareció la foto de todos los intervinientes inaugurando la segunda fase de la beneficencia con sus dos categorías, la de segunda para los páuperes, y la de primera, para los que fueron algo y por desgracia ya no son nada, con reparto a domicilio, por el prurito de conservar, aunque solo sea, el coche grande parado en la cochera ¡Siempre ha habido clases! ¿O no?

«Diario Palentino, 23/06/2013»

La prensa o el pánico para los políticos

prensa-digital 2“Te quiero pero no te aguanto”

            Para bien y para mal los medios de comunicación social nos cuentan versionado lo que pasa por el mundo, son los oídos y los ojos de multitud de acontecimientos que ocurren cerca y/o lejos de nuestro entorno.

            Hasta la llegada de los archivos alojados en internet y el acceso público a las hemerotecas virtuales, los políticos confiaban plenamente en la máxima “La gente no tiene memoria”, por eso podían permanecer toda una vida apoltronados en sus sillones, en la seguridad de que mañana podrían desdecirse de argumentos y declaraciones por los que hoy “pondrían una mano en el fuego”.

            Hemerotecas han existido siempre, en los locales propios del medio de comunicación investigado y más tarde en las bibliotecas públicas que recibían esta información digitalizada. Pero llegó el espacio virtual dónde en apenas segundos, marcando unas pocas teclas aparece todo un compendio biográfico extenso y variopinto sobre cualquier personaje público. ¡Que contrariedad!

            El argumento ahora es el “derecho a evolucionar en el pensamiento”, ¡pues claro, faltaría más! Siempre y cuando sea para mejorar la vida de los administrados no para ponerlo peor. Otra de las escapatorias es que las circunstancias han cambiado o esa aburrida retahíla ya por nadie creíble de la “herencia recibida». Pobres argumentos de pobres mentes.

            “Te quiero pero no te aguanto” podría ser el resumen de la relación entre prensa y políticos. Los titulares siempre son objeto de juicio, -nos favorecen/nos perjudican-, -no resaltan lo que queríamos decir-, -lo dijimos bien- o -lo comunicamos mal-, -nadie lee la letra pequeña-, son los comentarios comunes después de unas declaraciones. Y para evitar estos contratiempos, nuestras autoridades han decidido simplemente no convocar, sabedores de lo asfixiados que andan los periodistas con las restricciones de plantilla les mandan el trabajo hecho, redactado, con titular y con foto incluida, además así no hay preguntas incómodas.

            Menos mal que aún queda margen para el periodismo de investigación que abre a degüello los temas más escabrosos de la actualidad, por ejemplo, ayer se publicó el trabajo que durante tres décadas ha realizado El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación sobre el contenido secreto de diez paraísos fiscales, sacando a la luz los registros de más de 100.000 corporaciones. «Diario Palentino, 16/06/2013»

Nos quedan las calles y las redes

gritar“Los instrumentos de la democracia han descarrilado, o mienten o no saben qué decir”

             Quienes hemos sufrido la Dictadura, conocido la Transición y disfrutado la Democracia, en muy poco tiempo estamos siendo testigos del desmoronamiento radical del entorno, vagamos entre estados de ánimo tan desconcertantes como el clima que vivimos, consternados a ratos y rabiosos después, abatidos o enfadados.

            El poder financiero, ese que se mide en los bancos y en las bolsas bursátiles, nos ha robado el testigo de la democracia. Las instituciones que teóricamente nos representan y nos velan, el gobierno, el parlamento, la judicatura, la monarquía, etc., todas ellas están secuestradas por el dinero, los balances, las cifras económicas y las ganancias para unos pocos, con la inestimable complicidad de un liberalismo demoledor y una iglesia católica tan métome-en-todo como inconsecuente.

            Imaginémonos metidos en una centrifugadora, quienes mejor se agarren sobrevivirán fortalecidos, los demás saldrán catapultados a velocidad de vértigo fuera del sistema. ¿Y cuándo se volverá a recomponer la sociedad cuasi-justa que habíamos conseguido? ¡Ojalá lo veamos! Larga vida.

            A la vista de la orfandad en que nos hallamos inmersos, nuestro deber ahora es volver a buscar la solidaridad, la unión del grupo humano atacado por las propias estructuras creadas para defenderlo. Los instrumentos de la democracia, partidos políticos y sindicatos, se han desviado, mejor dicho, han descarrilado, o mienten o no saben qué decir. Y así mientras familias enteras sufren la escasez y son esclavizadas de miserables salarios o insultantes benéficas ayudas, sus señorías defienden que les financiemos los “cubatas”, cuándo debiera estar prohibida la dispensación de bebidas alcohólicas y la conversión de los sagrados lugares de la voz del pueblo soberano en antros de durmientes, ausentes y beodos. Así nos va.

            Pero no todo está perdido, nos quedan las calles, como siempre, una vez más y si están sordos gritemos más. Los amantes de la represión disponen de holgados presupuestos para equipar a los cuerpos uniformados de “instrumentos disuasorios” y lanzan a honestos ciudadanos contra honestos ciudadanos. Pero con la circulación de las redes sociales no cuentan nuestros cutres gobernantes, el poder soberano circula ahora por ellas, su alcance es insospechado, propuestas que van sumando miles de firmas al instante, mensajes, quedadas, convocatorias, denuncias, una nueva arma social superpotente que solo acaba de empezar a demostrar hasta dónde podemos llegar, utilicémosla.

«Diario Palentino, 2 de junio de 2013»

Manifiesto por una nueva Ley de Partidos Políticos

Minientrada

LgsDCfGjcsfRahU-556x313-noPadMANIFIESTO elaborado y firmado por CIEN intelectuales, profesionales, artistas, diplomáticos, gente de las artes, de las ciencias, de las letras, etc.  

    La sociedad española asiste preocupada y escandalizada al deterioro de la política.

     Tras treinta y cinco años de democracia, los partidos funcionan mal.

       Tal y como muestran todas las encuestas, los ciudadanos sienten que el nivel de los políticos está por debajo de las exigencias de los problemas que afronta el país.

       La corrupción se ha hecho crónica y, en mayor o menor medida, salpica a los principales partidos. Hay una crisis de confianza en la política.

         No podemos seguir así.

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