Es penoso es que aún hoy, en la España de siglo XXI, ha sido preciso proclamarlo en altavoz para que el Ministro de Justicia caiga en la cuenta de que su departamento incumple el artículo 54 de Ley de Igualdad, que dice: “La Administración General del Estado y sus órganos dependientes designarán a sus representantes en órganos colegiados, comités consultivos, etc., de acuerdo con el principio de presencia equilibrada de mujeres y hombres…”. Dicha ley es del año 2007, pero el Sr. Catalá no se dio cuenta de su existencia la primera vez que convocó la Comisión de Codificación en 2015. Se le pasó. Lo peor es que tampoco lo ha sabido hasta ayer, cuando la portavoz de Igualdad del PSOE ha preguntado al ministro y a todo el gobierno del PP, que cómo no se encuentran expertas juristas entre las 2.858 juezas y magistradas en activo si son el 53% del total de miembros de la judicatura, y cómo no se ha incorporado ninguna a una comisión encargada de revisar los delitos sexuales para modificar el Código Penal y definir, sin dar lugar a pajas mentales, lo que es pura y netamente una violación. Y, es que a los ojos del patriarcado es comprensible, quienes más saben de violaciones son los hombres, elemental, son los que nos violan, de modo que la mejor solución parece ser que definan ellos el delito. Increíble. Mujeres juristas, periodistas y feministas de toda índole ya nos hemos constituido en pie de guerra permanente, esto es una lucha de frontera, al menor descuido nos merman. Muchos hombres concienciados, inteligentes y valientes se dan cuenta de que es el camino hacia una sociedad mejor, pero el avance de largo recorrido no es individual, está en la formación de respetuosos ciudadanos desde la infancia.
«Diario Palentino, 06/05/2018»
El ocurrente M. Rajoy dice ahora que aumenta las penas de prisión para proteger a la sociedad, pero no aumenta las aplicables a sus corruptos quienes son hoy la peor y más potente lacra que tenemos en este país. Le vino al pelo la corrupción catalana, que utilizó Artur Mas para despistar a su pueblo y que D. Mariano alentó para distraernos de la suya propia Todo vale al PP para sacudirse las pulgas molestas. Ante el enquistamiento del asunto catalán y el amenazante crecimiento de Ciudadanos presto a fagocitar los votos de la derecha moderada, es preciso tocar de nuevo las tripas de los ciudadanos para que enfurecidos vuelvan a apoyar leyes cada vez más restrictivas, como la que permite condenar a un chaval por hacerse un foto heavy con disfraz de Jesucristo cuando mucho peores escenas “hirientes del sentimiento religioso” se ven en fiestas de disfraces de cualquier pueblo. El impudor llega al punto de instrumentalizar a las familias de las víctimas de los crímenes más horrendos para hacerse la foto política. Vomitivo. Las cifras reales desmienten las mentiras del gobierno, España es uno de los países más seguros y con menos incidencia de delitos de sangre, porcentualmente menos que Suecia, Dinamarca y Finlandia. Menos de 1 homicidio voluntario por cada 100.000 habitantes frente a 1,3 de la media europea o los 4,75 de EEUU. Sin embargo el número de presos es un 34% mayor que la media europea porque las penas de prisión españolas son más largas y se utiliza el Código Penal para tratar problemas sociales. Antes de que Rajoy implantara la cadena perpetua ya existía la pena máxima de 40 años para los terroristas, hubiera sido suficiente que se ampliarla con esos otros delitos que tanto nos espantan.

