Sopa de letras

siglas-partidos-politicosHace falta ser joven y valiente para recoger la antorcha agotada y seguir corriendo

             Somos una multitud de ciudadanos descontentos con las políticas que sufrimos durante los últimos años. Cuando vamos en pelotón hacia la única salida que cada cuatro años nos queda en la actual democracia, confluimos en las urnas avocados a elegir una y solo una de las opciones ofrecidas. Hasta ahora el menú ha sido escueto, dos, casi tres partidos nacionales y otros tantos nacionalistas resumían el catálogo que podíamos barajar.

            Ah, pero el panorama ha cambiado, por fortuna. Los sillones se habían hecho pegajosos y las estructuras atacadas de carcoma, no creíamos en ellos porque vivíamos en mundos distanciados. Los viejos corredores maratonianos, distraídos en difundir sus gestas, se olvidaron de repostar las antorchas y nos han dejado a oscuras en caminos por hacer, escarpada tarea para los jóvenes filípides ante el reto de reedificar el hábitat.

            Un reciente estudio del CIS expone los actuales perfiles de los votantes españoles. Entre  los 18 y los 24 años el PP tendría el apoyo del 4% frente al 30% que tuvo en 2011. Está claro que ser joven y de derechas nunca ha estado de moda en democracia. Sin embargo, Podemos se llevaría el 27% del voto primerizo.

          Ciudadanos tendría su grueso de votantes en los alrededores de los 45 años, igual que IU y UPYD, mientras que el PP aglutina a los mayores de 65 años. Los viejos saurios se sienten incomprendidos y recelan de los jóvenes cachorros, no quieren recordar que la inexperiencia se suple con la energía de la ilusión, es el motor que mueve el mundo. El enfrentamiento generacional siempre es más fuerte cuánto más rígidas son las ideologías. PP y PSOE confluyen compartiendo votos en los núcleos demográficos más conservadores que no traicionan lo que han pensado siempre.

          De confianza «baja o nula» entre los más jóvenes gozan, por este orden: los partidos políticos, la Iglesia, los bancos, la Patronal, el Parlamento, y los sindicatos. Barra libre para interpretar el nivel de responsabilidad en el desencanto. Sin embargo, otorgan un nivel de confianza alto o muy alto a las ONG,  la UE,  información por internet y los cuerpos de Policía y Fuerzas Armadas. La confianza se rebaja algo sobre el sistema educativo y los medios de comunicación convencionales. Opinan que si los ciudadanos se organizan pueden cambiar las cosas. En sus manos tienen sus destinos, y los nuestros.

«Diario Palentino, 12 de abril de 2015»

Respeto para todos

religionesPor creencias, sexo, raza o diversidad cultural, para todas y todos

            Somos herederos y descendientes de aquella paternalista cultura grecorromana difundida y alimentada por la Iglesia Católica para bien y para mal. Aquellas civilizaciones, pioneras en su época y germen de nuestras formas de regirnos y relacionarnos, marcaron también los prejuicios que padecemos hoy. Creyentes, ateos y laicos; mujeres y hombres; lesbianas y gays; negros, blancos o amarillos. Al escuchar cualquiera de estos términos vemos imágenes inconscientes desiguales, inevitable, demasiadas películas de esclavos, demasiados chistes de maricas y muchos más chistes machistas.

            Estos días de la Semana Santa para los creyentes católicos paralizan la actividad en un país  donde una mayoría de ciudadanos se confiesa acatólico o no practicante, y sin embargo, todos los rituales discurren sin ninguna contrariedad, con pleno respeto por parte de quienes no encuentran ningún sentido, incluso reniegan de estos macromemes heredados sin consentimiento. Así somos los demócratas, así somos los pacientes españoles.

            Con la misma vara de medir, y aplicando lo que tanto pregonan sus escrituras y mandamientos, se debiera esperar una conducta recíproca para el prójimo que no comulga con sus ideas. Léase, respetar la educación laica en las escuelas públicas, la prohibición de la discriminación por sexos en las aulas de los colegios financiados con fondos públicos, por la libertad de las mujeres sobre su propio cuerpo, por el respeto a las personas cualquiera sea su sexo, raza, religión o ideología, como también dice nuestra Constitución. Respeto para los ciudadanos que queremos manifestarnos y hacer oír la voz de las calles sin miedo a que nos arresten o nos arruinen porque nos han reducido pilares básicos de la democracia, los derechos de opinión, reunión y manifestación.

            El excesivo poder engancha, y corrompe, el terrenal y el espiritual. Se mantienen en activo altos mandos clericales que atacan constantemente a las mujeres y a los homosexuales, incluso a los niños abusados, a su vez acusados de provocadores o mentirosos En la multinacional más antigua y más poderosa del mundo hay que dar gusto a muchos oídos, látigo y bálsamo, azote y beso, la táctica esquizofrénica de dominación. Vive y deja vivir, suena tan fácil.

 «Diario Palentino, 5 de abril de 2015»

Sol y nervios. Primavera y elecciones

rajoy_bigotesQue retorne el sol para las libertades ciudadanas

             Sale el sol y atacan los nervios a los políticos. No queda nadie en los despachos; alcaldes, concejales y otras hierbas de la especie política brujulean de cofradías a inauguraciones buscando la foto definitiva que les hará ganar las elecciones. Cada entrevista  se prepara con esmero y un equipo de asesores que alientan al púgil, le dan palmaditas de ánimo -tú eres grande-, antes de salir a las ondas que llevarán sus palabras hasta los presuntos electores. Qué pasará. Hay que trabajar duro, prometer y prometer, ya lo dijo D. Adolfo, -Puedo prometer y prometo-, aunque él tal vez podía, otros prometen sabiendo que no pueden ni deben. Es en lo que ha derivado nuestra ajada democracia.

            Anonadados quedamos los españoles ante la comunicación concisa y veraz del funcionario francés explicando la causa suicida de la tragedia aérea. Menuda suerte, unas gotas de ilusión nos inundan, hay otros mundos posibles en los que las autoridades no mienten a sus ciudadanos porque les respetan, les contestan, no tienen prisa en cerrar la carpeta y levantar la sesión de aclaraciones en la rueda de prensa. Aleluya. Si otros lo pueden disfrutar nosotros también, es cuestión de remangarse y decidir adecuadamente.

            Sin pérdida de tiempo y ante los pronósticos del trompazo electoral, el todopoderoso Partido Popular acaba de aprobar la Ley Mordaza que pone fin a una era histórica de libertades ciudadanas estrenadas al salir de la macabra dictadura; aprueba un nuevo Código Penal que retoma la cadena perpetua condenada por los derechos humanos. Pocos días antes, el ministro Wert expulsa a los estudiantes de las aulas universitarias con su receta de tres cursos caros más dos cursos carísimos e inaccesibles para los jóvenes españoles maltratados por la crisis. De la corrupción interna, esta vez, ni hablamos.

            Está claro que los candidatos de los partidos aspirantes estén de los nervios, lo que no se entiende es que lo estén en el PP, dónde a poco autoanálisis que hagan deberían tener claro que su destino final es el descalabro local como previo al nacional, o llegar a la conclusión no menos alarmante de que están gobernando una panda de borregos. La deriva arrastrará alcaldes de pequeños municipios que pertenecen a una estirpe política distinta donde las satisfacciones son escasas. Como siempre pagarán justos por pecadores. Amén.

«Diario Palentino, 29/03/2015»

Lo que pidamos se nos dará

17D_recortes_UGT1-300x199“Ningún partido nos dará lo que nos ha quitado cuando ha tenido ocasión”

      En la política de los últimos años retumban en nuestros oídos las monsergas repetitivas de viejas voces, o de caras nuevas con los mismos eslóganes que ya no ilusionan a nadie. La forofez incondicional no se mantiene después de tantos desencantos y tantas traiciones. Qué los ciudadanos somos responsables de las consecuencias de nuestro voto, nadie lo duda. Entretenidos que andamos entre el fútbol, las telenovelas y los grandes hermanos se nos echa encima el tiempo de otorgar poderes sobre nuestros destinos y lo hacemos a lo loco, como un trámite más, lo que quieras y después comemos.

     Estar al día de las noticias es de locura, nos acaban atrapando el inconsciente y nos ponen de mal
humor. Mucho mejor conformarnos con insultar al árbitro que pitó erráticamente, al guionista que escribió un final que nos disgusta, al juez que falló en contra de los nuestros. Nos damos un momento de ira espontánea y volvemos a los quehaceres para después echarnos en brazos de los insulsos entretenimientos que nos sirven en bandeja con solo apretar un botón. Pensar duele, ya lo creo, requiere sentarse y analizar, no estamos hechos para elaborar pensamientos propios, mejor seguir bien integrados en el rebaño y que decida el pastor. Acaso somos ingenuos, y como incautos creemos lo que nos cuentan en campañas plagadas de promesas cuyo cumplimiento olvidamos exigir, y dale al botón otra vez. Hay que ver, mi reino por un plato de lentejas

     Pero, cuidado, suenan voces en la Derecha, como la de la periodista Isabel San Sebastián, que lamenta el “dineral” que cuesta que los ciudadanos acudan a votar, y califica los múltiples comicios de 2015 como un costoso “guateque” que paraliza el país. El comentario es terrorífico, espeluznante, nos lleva, como es propio de la derecha, a eliminar todo aquello que no sea crematísticamente rentable de inmediato en los balances contables. Traducido, ni la educación ni la sanidad públicas, ni el subsidio de desempleo, ni la protección a las familias, ni las becas universitarias, ni los derechos de los trabajadores, ni la justicia, ni…, ni…, ni…, nada que huela a Estado social y democrático de Derecho es rentable económica y contablemente para una ideología que busca retornar a la cuasiesclavitud como sistema de organización social.  Mejor pensar antes de votar, el futuro está cerca y en nuestras manos.

«Diario Palentino, 22 de marzo de 2015»

Jóvenes políticos

Jóvenes políticos“Debieran seguir su frescura de ideales y no calcar el discurso de sus mayores”

      Una ola de voces jóvenes emergen en la política española, como cuando el PSOE ganó las elecciones en el año 1982. El entusiasmo, la ilusión, la fuerza de la fe en que las cosas se pueden cambiar para que la sociedad sea más justa y los ciudadanos vivamos mejor, aquello fue el milagro del siglo XX en España.

         De nuevo tenemos que volver a despegar de una situación enrarecida. El  bipartidismo anquilosado en su zona de confort  no ha sabido envejecer dignamente, nos ha arrastrado hacia incomprensibles situaciones de corrupción y corruptelas, por comisión y por omisión, con permisividad, negligencia y laxitud a la hora de exigir honestidad al cien por cien y sin contemplaciones. Los viejos políticos ya han dicho y hecho todo lo que sabían y podían, por cierto, con resultados bastantes discutibles. Toca sacar pecho a la juventud, es la que debe hacerse su porvenir, enfocar el futuro que quieren para vivir en él, lo que les dejamos no es para que nos pongan coronas de laurel.

            Hubo unos años en los que la generación de la famosa Transición nos vanagloriamos de haber conseguido salir de aquél funesto recinto cuasicarcelario que fue el Franquismo. Llegaron sanidad y educación universales y gratuitas, pensiones dignas de jubilación para todos, desaparecieron los padrones de beneficencia, los orfanatos y los asilos, los hijos de madres solteras tuvieron iguales derechos, el acceso a la universidad fue asequible para todas las capas sociales, becas y ayudas se multiplicaron y repartieron con equidad, quienes no aguantaban la vida conyugal se pudieron divorciar, las mujeres pudimos administrar nuestros bienes privativos sin la firma del marido y abrir cuentas en bancos sin poder notarial, decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra maternidad y ya no pudieron los asesinarnos impunemente por adúlteras. Hoy parece mentira, en los ochenta del siglo XX salíamos de las cavernas.

           Estudiad, jóvenes, de dónde venimos y hacia dónde nos dirigen las políticas de los conservadores más radicales, porque no habéis conocido gente en la cárcel por opinar del gobierno o pedir pan. Cada generación debe componer su propio discurso con sus palabras y mensajes, a impulsos de la intuición, de los ideales y los sueños aún íntegros, hacer nueva ruta campo a través  echando un ojo a la espalda de vez en cuando para no tener que desandar lo andado.