¡Vaya lío!

216331-lio_cables-big«Expresión actual para referirse a todo en general”

             Vaya lío en el PSOE con tres candidatos que se sabotean hasta límites paranoicos. Vaya lío de corrupción y mangoneo en el PP, que trata de ocultarlo con provocativos homenajes y ascensos. Vaya lío se tienen los catalanes con su independencia. Vaya lío el de los refugiados que nadie quiere y todo el mundo dice compadecer. Vaya lío de absoluciones y condenas que se tienen en la Justicia. Vaya lío el que tenemos todos los habitantes del planeta con las ocurrencias de Donald Trump. Vaya lío el del precario gobierno del PP que más bien es un sin gobierno o un desgobierno. Es lo que se oye constantemente en cada conversación de esquina. La frase que comienza con vaya lío puede acabar con cualquier cosa. Pero lo cierto es que estamos hartos de consumir nuestro tiempo siguiendo las cuitas y los vaivenes de los políticos, eso sí que es un lío. En la confusión, si no sabemos lo que votamos no podremos quejarnos de lo que nos hagan, y si no que se lo pregunten a los ciudadanos USA. Yo no he sido, yo no he sido, como los niños traviesos que hacen la picia, cuando las cosas salen mal nadie depositó del voto que encumbró al gobierno de turno, pero si sale bien levanto el dedo para decir yo. Así nos va.

            Cuando “el lío” provoca grandes males a la democracia, como la Ley mordaza, o a la economía de las familias, como el impuesto al sol, por poner ejemplos, entonces las consecuencias que se dejarán ver a medio y largo y plazo ya no tienen fácil remedio, véanse las escandalosas condenas por tuits y otras simplezas y las también escandalosas absoluciones al latrocinio VIP. Sin embargo, nos tomamos todo con la ligereza de un partido de fútbol, ya todo es baladí, como el consumo, de usar y tirar, y mientras las fuerzas que merman la democracia y el bienestar ciudadano avanzan, los partidos políticos que dicen defenderlos se entregan a enredos internos que llenan titulares y nos distraen de lo que de verdad importa. El alcalde musulmán de Londres dijo hace meses que los ataques terroristas en occidente “son parte de la vida en las grandes ciudades”, ni ha condenado el de esta semana. Así estamos, inmersos en comentarios que recibimos con una levedad pasmosa ante hechos de gravedad preocupante. Adolecemos de falta de conciencia para valorar lo que de verdad ocurre, No dedicamos tiempo a la reflexión. Vaya lío.

«Diario Palentino, 26/03/2017»

Va de padres 

sufren-cambios-hormonales-futuros-papas“Criar un hijo es una ocasión de gozo y creatividad”

             Curiosa paradoja celebrando el Día del Padre en honor a San José que no lo fue; otra consigna práctica de las religiones, si te tragas esta bola tan gorda es que tienes fe y las tragaderas estarán abiertas para todo lo que te echen por el mismo conducto. Pero no venía yo a hablar de credos sino de los padres que ponen su parte para darnos vida. La figura del padre varía en el imaginario familiar con los cambios de la sociedad. El temible patriarca bíblico, jefe supremo del clan, proveedor del sustento material y que, por ello, exige pleitesía, desapareció con la llegada de la democracia, las leyes igualitarias y los estudios pedagógicos, aunque hoy persiste en el involucionado mundo islámico con su extremo en el talibanismo. El entorno social facilita una forma de ser padre, pero existe el ingrediente personal que pone cada cual, la sensibilidad para los afectos, para valorar y disfrutar del calor humano por encima de otros intereses, la búsqueda de la armonía familiar como base del crecimiento humano, y la capacidad del propio hombre-padre para reflexionar cuál es y cómo debe ser su rol para estar a la altura del compromiso adquirido. Aquí es donde suelen patinar los hombres-padre, en asumir el compromiso. Demasiados padres satélite rutilan en torno a la familia como huéspedes, delegando su función y exigiendo después, incluso entorpeciendo el buen desarrollo afectivo.

            La psicología y pedagogía insisten en la importancia de la presencia activa del padre desde los primeros meses de la gestación compartiendo ilusiones y contratiempos con la madre gestante, involucrándose ya en el compromiso adquirido con el hijo que viene. Nuestra personalidad, valores, miedos y demás condicionantes que nos acompañarán durante la vida se forman durante los primeros años y tendemos a repetir lo que hemos visto en casa, lo que con tan buena intención o por rutina del clan nos enseñaron machaconamente, lo que a veces nos ha ayudado y otras tantas nos ha intoxicado. Y si este legado familiar que recibimos no lo filtramos de impurezas lo transmitiremos a nuestros hijos añadiendo la propia aportación que puede ser nutritiva o intoxicante. Queremos a nuestros padres, por supuesto, les agradecemos la vida y sus cuidados, sabemos que hicieron lo que sabían y podían, pero sus defectos no tienen por qué entrar en el pack.

«Diario Palentino,  19/05/2017»

Competitividad siglo XXI

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“Crecer a cualquier precio, un dinámica peligrosa”

            Para valorar cómo cambia una sociedad lo mejor es escuchar a dos generaciones. Dicen quienes rondan la jubilación que los jóvenes vienen pisando fuerte. Así dicho y sin profundizar suena bien, induce a pensar en esfuerzo, preparación, dedicación y voluntad de trabajo con esmero. El pero asoma cuando “pisando fuerte” se convierte en pisándolo todo, pisando cabezas, dando codazos, acosando a los compañeros o vendiendo humo. Se oye decir a profesionales, bien considerados durante su etapa laboral, que han optado por prejubilarse al no comprender la conducta de los colegas que vienen detrás, sus reacciones, su falta de seriedad y de compromiso con la profesión, que culpan a los propios compañeros de sus malos quehaceres, se dan un autobombo desmesurado por casi nada, el pelotilleo descarado a quienes les pueden promocionar, la molestia de la mueca de dientes siempre presente en un gesto aderezado de falsa sonrisa de aquí no pasa nada, te estoy jodiendo pero de buen rollito.

            Debiera preocupar a la sociedad que esta forma competitiva de comportarse a cualquier precio vaya creciendo tan deprisa. Siempre hubo jetillas, embaucadores y traposos, sobre todo en esta nuestra tierra de pícaros tan bien descritos por nuestros clásicos, pero ahora con la sofisticación de las relaciones sociales y la publicidad estos individuos amorales lo tienen más fácil y de hecho exprimen todas las posibilidades. Existen en la actualidad tantas formas de venderse que, por ejemplo,  una buena web puede inducir a pensar que lo que hay detrás es igual de bueno y de solvente, puede que sí, puede que no. Normalmente detrás de un pavo real solo hay necedad, o sustancia para un caldo de cocido.

            Por supuesto no todos son así, todavía hay un porcentaje alentador de jóvenes dotados de calidad humana y valores personales que se compromete seriamente con su trabajo, que son buenos compañeros dispuestos a ayudar si es necesario, que proponen mejoras en su nivel, son honestos y además, muy, muy valientes porque para mantener su compostura tienen que lidiar con las envidias y el trampeo de los fraudulentos molestos por la afrenta de quien cumple bien con su deber que los miran como una amenaza, hay que desprestigiarles, rebajar su estima en el grupo y  de paso acecharles por si al despiste hay que apropiarse de lo bueno de su trabajo. 

«Diario Palentino, 12/05/2017»

Decálogo de un hombre por la igualdad

Ante la violencia los hombres van comprendiendo: “el silencio nos hace cómplices”

          14680764_10154104420318230_7359439658031351357_n La AHIGE, Asociación de Hombres por la Igualdad de Género, tiene como lema “Con la igualdad ganamos todos”. Merece la pena un paseo por esta página donde son hombres hablando del tema desde el prisma de los hombres. Este enfoque procede de movimientos nacidos a principios de los setenta en los países nórdicos y que se han ido extendiendo por los países más democratizados enlazando con las nuevas masculinidades que proponen el cambio en términos de ganancias, sobre todo porque consideran que el machismo es un corsé demasiado rígido y obsoleto que les impide un desarrollo personal satisfactorio. Defienden que librándose de esos esquemas los hombres ganan en libertad de conductas, pueden gestionar con naturalidad su mundo emocional, relacionarse con sinceridad con otros hombres, ganar en autoestima, seguridad, en autonomía personal y funcional; no necesitar de nadie que les atienda ni temer ser abandonados o a estar solos; gozar de una sexualidad más completa y satisfactoria; disfrutar de una paternidad cercana y responsable; vivir unas relaciones de pareja sanas y nutritivas y cambiar la fuerza por la inteligencia emocional libre de las imposiciones del machismo.

          Desde esta filosofía difundida y practicada por grupos de hombres concienciados se elabora un decálogo que identifica al hombre plenamente desarrollado, a saber:

  1. Se acepta a sí mismo como producto de su tiempo y cultura.
  2. Se replantea sus valores, esquemas, mecanismos, conductas y pensamientos.
  3. Mantiene una actitud de cambio en su relación con las mujeres. No tolera la desigualdad por razón del sexo.
  4. Comprende que es necesario que los hombres se posicionen activa y públicamente sobre el tema.
  5. Aprende a verse como un ser sensible, afectivo y vulnerable e intenta superar su tradicional aislamiento emocional.
  6. Quiere una relación más completa con sus hijos e hijas y asume su responsabilidad paternal.
  7. Va superando el miedo y el rechazo ante situaciones de cercanía y complicidad con otros hombres.
  8. Avanza en la renovación de su sexualidad para vivirla de forma más natural y plena.
  9. Cambia su actitud hacia la homosexualidad y analiza su relación personal con este tema.
  10. Y, por supuesto, adopta una actitud de tolerancia cero hacia la violencia de género de los hombres contra las mujeres.                                                                                                              «Diario Palentino, 5 de mayo de 2017»16265548_10154395474048230_3227382029493252315_n

60 años  y empiezo por mí

1511-cuidado-de-ancianos-04-maid-in-Barcelona“Toca hacer limpieza y prepararse para los 40 venideros saludables”

             Las inevitables revisiones decenales nos detienen en un tiempo de reflexión para hacer balance de logros y proyectar los próximos años. En la cincuentena ya ganamos libertad personal, hijos mayores, hipoteca pagada y expectativas laborales más o menos concretadas. Pero la presente decena de los sesenta requiere una mirada más rigurosa, ya no nos atribulan obligaciones, ya no hay que aguantar a jefes, compañeros, vecinos o parientes, es tiempo de disfrutar al completo nuestro tiempo y proteger nuestro bienestar. Lo que hagamos en ésta década será determinante en la calidad de vida futura que deseamos plena y saludable. Para lograrlo, lo primero es depurar las relaciones personales tóxicas, es hora de nuevas compañías o recuperar antiguas amistades nutritivas. Sería buen ejercicio práctico coger la lista de contactos y bloquear a todos los que por una u otra razón o presión hemos accedido a soportar, y hacer valer por encima de todo el derecho a eliminar lo que no es de nuestro agrado. Igualmente con el calendario de compromisos, aniversarios y todo tipo de celebraciones sofocantes e impostadas. Ahora toca ser felices y estar bien, toca quitarse a la gente nociva, a la gente adicta al círculo quejido- hospital- tanatorio- cementerio- herencia. El camino de la vejez no ha de ser de aislamiento sino de depuración y renovación de los círculos porque en las personas lo que cuenta es su calidad y calidez humanas, y eso abunda. Tiempo de ejercer nuestros derechos al completo, de soltar las palabras atragantadas, liberar emociones enquistadas y hacer conforme nos parece oportuno. Vive la liberté.

      Robert Waldinger, psiquiatra, psicoanalista y sacerdote zen, dirige en Harvard uno de los estudios más completos del desarrollo humano a lo largo de la vida de 724 hombres, de diversa extracción social, tomados desde la adolescencia y durante los últimos 75 años de sus vidas. El seguimiento a base de cuestionarios, visitas, grabaciones en vídeo, análisis de sangre, escáneres cerebrales, entrevistas con sus esposas o parejas y miles de hijos, sobre trabajo, salud, vida hogareña, etc., concluye que un alto grado de satisfacción en sus relaciones a los cincuenta años han determinado que sus vidas fueran más saludables a los ochenta y con una mejor conservación de la memoria en edades avanzadas. Manos a la obra. 

«Diario Palentino, 19/02/2017»