Mujeres, marcha atrás

Somos la mitad de la población mundial. Damos la vida y mantenemos la especie, estamos en la base de todas las pirámides.

          Hubo un tiempo, hace más o menos una década que desde la oposición socialista, durante los últimos años del gobierno de Aznar, se clamaba desde todas las filas progresistas y aledaños para que se abriera un debate sobre proyectos de leyes y medidas en pro de la IGUALDAD.

            Y cuando decimos igualdad, no nos referimos tan solo al lugar común de mujeres-hombres, sino a la igualdad que proclama nuestra Constitución, igualdad de oportunidades, igualdad racial, de trato por razones de sexo, religión, creencias o discapacidad. No olvidemos que ninguna de estas enseñas fue recogida por el Partido Popular, por considerar en todos los ámbitos de debate que “no son urgentes”

            Nada más llegar José Luis Rodríguez Zapatero al poder, tomó dos inmediatas medidas: Retirar las tropas españolas de la genocida guerra de Iraq, y poner sobre la mesa las leyes de Igualdad y contra la Violencia de Género que no han dejado de enriquecerse con medidas complementarias para su real desarrollo.

            Es más fácil subir que bajar, es mejor crecer que mermar, sabe muy bien adelantar y muy mal retrasar. No olvidemos como era para nosotras la vida antes de todas estas medidas aprobadas por los gobiernos socialistas en pro de la igualdad, incluidos los matrimonios gay, las ayudas a la discapacidad y la libertad para decidir sobre nuestra propia maternidad.

            El ejército de pobres en un país de progreso como España, lo componían y componen las mujeres en un elevado porcentaje. Viudas con hijos a cargo y sin trabajo, separadas en la misma situación, solteras huérfanas o malviviendo con la escueta pensión del progenitor supérstite al que cuidan renunciando a su propio crecimiento personal, madres de familia entregadas por completo a la atención familiar incluidos los ancianos y dependientes de ambas ramas de parentesco. Mujeres en general de todas las escalas sociales, unas acudiendo a las ayudas de necesidad y otras, por pudor, por vergüenza, sin atreverse a confesar su situación lo pasan aún peor sin contarlo y disimulan.

            Ese es nuestro mundo, el de muchas congéneres. Las musulmanas de las recientes rebeliones contra los tiranos en los países del área mediterránea, han peleado en primera línea de fuego, se ha arriesgado y ha caído junto a sus compañeros en defensa de una instauración democrática, pero ahora son ellos mismos, quienes no las presentan al Parlamento, quienes no las eximen de las esclavizadoras y atentatorias normas religiosas contra la libertad e integridad personales.

            No olvidemos que los privilegios son invisibles para quién los disfruta, y el diente vigilante siempre está clavado en la lidera. Como mujeres hemos de tener siempre presente quien vela mejor que peor, por nuestros intereses.

              Si cierto es que la situación de crisis ha creado un debate confuso, no menos cierto es que la Derecha se ha apropiado de los objetivos y del programa progresista aún a sabiendas de que nunca lo llevarán a término.

     Las mujeres somos la mitad de la población mundial. Damos la vida y mantenemos la especie, estamos en la base de todas las pirámides. No podemos permitir que nos usurpen ni un ápice del terreno duramente conquistado durante siglos. «Periódico CARRIÓN, 1 de octubre de 2011»

CURRICULUM SOBRE LA MESA

“Exigir a los candidatos un curriculum personal y profesional previo debidamente certificado, no de trabajo en el Partido, sino en su vida particular”

       Con la quemazón que la ciudadanía manifiesta hacia la clase política el camino nos lleva a un destino inopinable. Y la historia se repite constantemente, lo estamos viendo y lo vemos cada vez que se produce una convocatoria de comicios. Salvo honrosas excepciones que suelen durar poco en el tiempo, y los generosos alcaldes de pueblo que huyen despavoridos a la segunda ocasión, es el momento de mostrar las fauces, ese pistoletazo de salida para las guerrillas internas,  zancadillas, trampas, bulos, maledicencias y otras repelentes y destructivas armas observadas en las conductas de los que suelen salir airosos llevando consigo a sus incondicionales servidores.

Desde los comienzos de la transición, los partidos políticos y los sindicatos, como instrumentos de la democracia, han ido creando una estructura reticular que se va cerrando en torno a contados caciques locales que emulan el entramado de las jerarquías superiores y su senectud. Los ciudadanos nos percatamos de cómo en esos entornos todo se va volviendo rancio, no nos trasmiten optimismo, seguridad, diques inamovibles, lo que hoy es doctrina de fe, mañana es un obstáculo.

El siglo XXI y sus circunstancias nos ha presentado un muestrario de políticos que se desdicen y se contradicen, ejercitan con sobranza “el derecho a evolucionar” y a prescindir de la voluntad popular, una segunda Ilustración, “Todo para el pueblo pero sin el pueblo” y a medida que acrecientan su poder merman los valores que albergan, están hechos a la pelea y padecen el secuestro de una irrefrenable ansiedad de poder, son víctimas ya de la indignidad sumisa a un subidón adrenalínico irrefrenable, es lo que denominan “tener cintura política”, como si fuera una cualidad, sin embargo no se aperciben de que lo que proyectan al exterior es la sombra de “animales políticos”, conseguidores insensibles, totalmente desmemoriados y olvidados de quienes fueron y en qué lugar del camino perdieron aquellos nobles ideales, su combustible juvenil primario y desinteresado convertido en garra que muere matando.

Los que toman conciencia de comenzar a padecer esta esclavitud, acabando su mandato anuncian que se van como una liberación para sí mismos y una dignificación de la vida política.

Es cierto que trabajan mucho, nadie lo duda, pero el poder mantenido o recrecido es una droga dura, mata el humor y la sonrisa sana, frunce el ceño, aísla del mundo de los mortales y envilece.

Si se quisiera optimizar la labor política sería preciso exigir a los candidatos un curriculum personal y profesional previo debidamente certificado, no de trabajo en el Partido y artificiosamente confeccionado, sino en su vida particular, en su capacitación profesional, en su valía para conseguir y administrar el propio chusco, porque quien no es capaz de ganar de comer para sí con sus propios medios despierta susceptibilidades y recelos a la hora de  encomendarle la administración de los recursos ajenos, máxime si son los dineros públicos y el interés de toda la sociedad.

Si las ideologías mediatizan el voto, la confianza en los candidatos aún más. «Periódico CARRIÓN, 16 de septiembre de 2011»

CURRICULUM SOBRE LA MESA

“Exigir a los candidatos un curriculum personal y profesional previo debidamente certificado, no de trabajo en el Partido, sino en su vida particular”

       Con la quemazón que la ciudadanía manifiesta hacia la clase política el camino nos lleva a un destino inopinable. Y la historia se repite constantemente, lo estamos viendo y lo vemos cada vez que se produce una convocatoria de comicios. Salvo honrosas excepciones que suelen durar poco en el tiempo, y los generosos alcaldes de pueblo que huyen despavoridos a la segunda ocasión, es el momento de mostrar las fauces, ese pistoletazo de salida para las guerrillas internas,  zancadillas, trampas, bulos, maledicencias y otras repelentes y destructivas armas observadas en las conductas de los que suelen salir airosos llevando consigo a sus incondicionales servidores.

Desde los comienzos de la transición, los partidos políticos y los sindicatos, como instrumentos de la democracia, han ido creando una estructura reticular que se va cerrando en torno a contados caciques locales que emulan el entramado de las jerarquías superiores y su senectud. Los ciudadanos nos percatamos de cómo en esos entornos todo se va volviendo rancio, no nos trasmiten optimismo, seguridad, diques inamovibles, lo que hoy es doctrina de fe, mañana es un obstáculo.

El siglo XXI y sus circunstancias nos ha presentado un muestrario de políticos que se desdicen y se contradicen, ejercitan con sobranza “el derecho a evolucionar” y a prescindir de la voluntad popular, una segunda Ilustración, “Todo para el pueblo pero sin el pueblo” y a medida que acrecientan su poder merman los valores que albergan, están hechos a la pelea y padecen el secuestro de una irrefrenable ansiedad de poder, son víctimas ya de la indignidad sumisa a un subidón adrenalínico irrefrenable, es lo que denominan “tener cintura política”, como si fuera una cualidad, sin embargo no se aperciben de que lo que proyectan al exterior es la sombra de “animales políticos”, conseguidores insensibles, totalmente desmemoriados y olvidados de quienes fueron y en qué lugar del camino perdieron aquellos nobles ideales, su combustible juvenil primario y desinteresado convertido en garra que muere matando.

Los que toman conciencia de comenzar a padecer esta esclavitud, acabando su mandato anuncian que se van como una liberación para sí mismos y una dignificación de la vida política.

Es cierto que trabajan mucho, nadie lo duda, pero el poder mantenido o recrecido es una droga dura, mata el humor y la sonrisa sana, frunce el ceño, aísla del mundo de los mortales y envilece.

Si se quisiera optimizar la labor política sería preciso exigir a los candidatos un curriculum personal y profesional previo debidamente certificado, no de trabajo en el Partido y artificiosamente confeccionado, sino en su vida particular, en su capacitación profesional, en su valía para conseguir y administrar el propio chusco, porque quien no es capaz de ganar de comer para sí con sus propios medios despierta susceptibilidades y recelos a la hora de  encomendarle la administración de los recursos ajenos, máxime si son los dineros públicos y el interés de toda la sociedad.

Si las ideologías mediatizan el voto, la confianza en los candidatos aún más. «Periódico CARRIÓN, 16 de septiembre de 2011»

ESCLAVAS NIGERIANAS

“De esta situación, tan responsables morales son quienes trafican como quienes solicitan los servicios. Sin demanda no hay oferta”

En el aula de Tertulias de Actualidad que coordina Agustín en la Universidad Popular de Palencia, una valiosa mujer llamada Josefa, maestra jubilada y polifacética colaboradora en diversos frentes de colectivos sociales que precisan que alguien les eche una mano, propuso que debatiéramos sobre la esclavitud de las mujeres nigerianas, dio algunos datos y defendió con calor la lucha contra esos atropellos hasta que tomamos clara conciencia del gravísimo problema.

Habitualmente oímos las noticias como el ruido en la calle, nos enteramos a medias de lo que no nos afecta por aquello de estar medianamente informados, sabemos que hay problema de tráfico de mujeres para esclavizarlas en la prostitución, siempre hubo proxenetas. Antes nos hablaban de la “trata de blancas” que practicaban “los moros”, ahora ya la “mercancía” es de todos los colores y razas, al igual que los traficantes.

Pero la cuestión de las mujeres nigerianas (senegalesas, etc.) está alcanzando cotas de verdadera vergüenza humana, de auténtica preocupación desde el momento que no solamente son engañadas, como tantas otras, que viajan a países lejanos con la esperanza de tener un buen empleo y ganar un dinero para volver con sus hijos y familiares, sino que permanecen secuestradas, forzadas, expoliadas de sus “papeles” y aterradas bajo palizas constantes fotografiadas para enseñarlas a sus compañeras, y prácticas de vudú mediante las que, presuntamente, hacen daño a sus familiares o amputan literalmente algunos dedos de sus hijos para mostrárselos y disuadirlas de denunciar su situación.

Los captadores/captores son personajes de su propio país que las prometen trabajos de hogar o dependientas, las venden por unos trescientos euros un traje de neopreno y las hacen saltar de la patera a kilómetros de la costa, pero hasta llegar a ésta ya han sido violadas varias veces por propios y ajenos y ha firmado un contrato de deuda de unos cuarenta mil dólares de los que responderán sus familiares de Nigeria si ellas no lo pagan.

Tienen entre 18 y 30 años, trabajadoras sexuales obligadas en jornadas interminables, con un solo día de descanso al mes sin salir y que debe ser empleado en preparar la comida y atender a las otras compañeras que no están descansando.

Titulares de prensa como: Policía española desarticula red de trata de seres humanos, Las Fuerzas de Seguridad atienden a un 26% más de víctimas de explotación sexual en 2010, La policía identificó a 1.641 víctimas de trata de seres humanos en 2010 en España, el 92% mujeres,  El 68% de las víctimas tienen residencia legal en España, Fueron desarticuladas 335 organizaciones criminales,etc. no debieran dejarnos fríos.

Manuel Morales Lama, Presidente del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, en su artículo titulado “En torno a “la trata de seres humanos” califica la trata de seres humanos de “prácticas odiosas” junto con la esclavitud y el tráfico de estupefacientes y lo define como :  “La captación, transporte, transferencia o acogida de seres humanos, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción (rapto, fraude, engaño y abuso de poder) o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación, que incluye: la prostitución ajena, la servidumbre, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud e incluso la extracción de órganos.” Que viene a ser la traducción del artículo 3a) del “Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, especialmente Mujeres y Niños” (New York, 2000).

En similar y amplificada redacción aparece recogido este tipo delictivo en el Título VII bis, artículo 177 bis de la reciente modificación de nuestro Código Penal. De modo que, instrumentos legales sobran, el problema radica en que el terror que padecen esas mujeres las impide denunciar y pedir protección, para sus hijos y familiares no la hay. Y de esta situación tan responsables morales son quienes trafican como quienes solicitan los servicios. Sin demanda no hay oferta. «Periódico CARRIÓN 2ª quincena 2011»

¿Eres una maltratada?

Es frecuentemente que cuando oímos hablar de malos tratos, de cifras terrorismo de género, de machismo violento, etc. miramos hacia otro lado y queremos pensar que esas son cosas que les pasan a otras porque a nosotras no nos han pegado ni nos han matado. Pero la realidad es muy diferente si analizamos despacio en qué consiste el maltrato de los hombres hacia las mujeres y nos damos cuenta de que en algún momento de nuestra vida algún varón ha intentado desvalorizarnos y hacernos sentir mal en su compañía, o seguramente conocemos a más de una mujer de nuestro entorno que lo ha padecido o es víctima aún.

Lo más sibilino del maltratador es su buena imagen pública, siempre cae bien, a sus amigos, a sus compañeros de trabajo, etc. Suele ser un embaucador nato. No suele mostrar su peor cara durante el noviazgo o las primeras citas, hasta que no tiene a su presa bien atrapada emocionalmente en el cepo y su táctica empeora cuando hay niños pequeños porque así la situación es aún más vulnerable y la mujer-madre cederá más para evitar el sacrificio de sus criaturas.

Frecuentemente, cuando se habla de malos tratos se nos viene a la cabeza la imagen de agresiones físicas, pero no siempre es así y el comienzo y preámbulo de la violencia material pasa por un periodo anterior de tortura, dominación y mal trato psicológico.

Mujer que estás leyendo esta reflexión, te propongo un test para tu misma evalúes si estás sufriendo mal trato psicológico y por tanto si eres candidata a peores situaciones.

Pon cruces si te identificas y luego sumas, tú misma sabrás en qué fase te encuentras y después deberás valorar si te compensa mantener esa relación, por mal que preveas tú futuro no puede ser peor que a su lado.

-Si no te presta atención ni te escucha o hace gestos despreciativos cuando hablas.

-Si te abandona emocional y afectivamente.

-Si te degrada delante de otras personas.

-Si te critica, te amenaza o te insulta para que pierdas tu autoestima y te sientas culpable.

-Si te chantajea y amenaza con contar  a tus amistades tus presuntos defectos.

-Si te limita las visitas de tus familiares,  amistades o compañeros/as de trabajo.

-Si te controla constantemente para saber dónde estás, con quién y qué haces.

-Si te habla desde una posición más alta para hacer que te veas más pequeña o más inerme.

-Si no respeta tus espacios, tu armario, tus cajones, tus cosas, tu privacidad.

-Si lloriquea cuando no se sale con la suya para que te sientas culpable.

-Si te sorprendes haciendo lo que no quieres solo para que no se enfade.

-Si te palpita el corazón cuando va a llegar o se acerca a hablarte.

-Si te crea malestar, inseguridad o te hace sentirte mal su presencia.

-Si utiliza a los niños como escudo y les dice que eres una mala madre y una inútil.

-Si te restriega que es él el que trae el dinero a casa y que sin él no serías nada.

Estos y similares pequeños detalles cotidianos son en sí mismos ya malos tratos de dominación machista, y además pueden ser el preludio de un maltrato físico que comenzará con un mero levantamiento amenazante de la mano.

Analizada tu situación, recuerda y ten siempre presente que el maltratador nunca cambia, en todo caso a peor, por mucho que llore y que prometa. Cuando antes salgas de su entorno mejor para tu recuperación personal y la de tu familia. Si no te atreves pide ayuda, ya sabes, no estás sola. «Periódico CARRIÓN, segunda quincena Marzo 2011»