El secretario de Organización del PSOE, Óscar López, tendrá que dejar la Secretaría General de los socialistas castellano-leoneses, además de abandonar la portavocía del Grupo en el Parlamento regional, así como su escaño en la Cámara autonómica, según han reconocido a ELPLURAL.COM fuentes del partido en Castilla y León, asegurando que esta decisión ha sido impuesta por Rubalcaba al nombrar a López su “número tres”, y porque no quiere el “efecto Cospedal” entre sus filas.Es decir, el flamante secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, no quiere que su gente de confianza “coleccione” cargos, como sería el caso de su también recién nombrado secretario de Organización, Óscar López, que en la actual es, además de número tres, secretario general de los socialistas castellano-leoneses, procurador por Segovia en el Parlamento regional, donde también ocupa la portavocía del Grupo.
Senador autonómico
No solo eso, Óscar López añade a este cúmulo de cargos su condición de senador autonómico. Tal vez, esta última condición ha pesado en la decisión de Rubalcaba, puesto que, según fuentes del PSOE de Castilla y León consultadas por ELPLURAL.COM, el nuevo secretario general no quiere entre sus filas lo que han denominado “efecto Cospedal”, o lo que es lo mismo: senadora, secretaria general del PP, presidenta del PP en Castilla-La Mancha y diputada en las Cortes manchegas. “Es decir, lo mismo que ahora ostenta Óscar”, concretan las mismas fuentes.“Toca dar explicaciones”
Así las cosas, Rubalcaba ha impuesto el eslogan que ya hizo valer en las pasadas elecciones generales, “una persona, un cargo”, y que impidió al alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, ser diputado nacional. Sin embargo, la decisión del exministro del Interior no le saldrá gratis a Óscar López, puesto que “dijo por activa y por pasiva, poniendo incluso su palabra por delante, que no abandonaría Castilla y León”, añaden las fuentes, “ahora toca dar explicaciones y convencer a todos los compañeros de este drástico cambio de opinión”. En este sentido, el exdiputado por Zamora, Jesús Cuadrado, que apoyó a Chacón y que siempre ha sido muy crítico con López, ha pedido ya que “dé explicaciones no solo a los socialistas de Castilla y León, sino a los ciudadanos de la comunidad”.El alcalde de Soria se revaloriza
Sea como sea, el caso es que Óscar López ya no se presentará a la reelección de la Secretaría General de los socialistas castellano-leoneses, cuyo congreso está fijado para los días 14 y 15 del próximo mes de abril, despejando así el camino a otros candidatos que sí han mostrado su interés por liderar al PSOE castellano. Este es el caso del alcalde de Soria, Carlos Martínez, uno de los valores del socialismo de Castilla y León que con el abandono de López se revaloriza y logra subir muchos peldaños, a pesar de salir tocado del congreso de Sevilla al ser uno de los valedores de Carme Chacón.“Nunca digas nunca jamás”…
Tal vez por eso, el soriano, único primer edil de Castilla-León en conseguir la mayoría absoluta para el PSOE en una capital de provincia, no descarta presentar su candidatura al cónclave de Valladolid. Su entorno ha asegurado a ELPLURAL.COM que a Carlos Martínez le gusta decir “nunca digas nunca jamás”, así como que “tiene un compromiso personal con los sorianos”, pero eso “no impide liderar al PSOE regional”, aclaran las fuentes.…aunque no quiera el aparato
Sin embargo, Carlos Martínez lo tiene complicado, a pesar de ser el líder más mediático y apreciado, “incluso más que el propio Óscar López”, no cuenta con las bendiciones del nuevo aparato del PSOE, “sobre todo después de su decidido apoyo a Chacón”, matizan. Sin embargo, ELPLURAL.COM ha podido comprobar que en esta comunidad queda partido y que, siguiendo con el argot futbolístico, el alcalde soriano es uno de los jugadores preferidos por la afición.CARLOS ISERTE | 06/febrero/2012
Archivo del Autor: Elisa Docio
«Quiero ser el rojo del amanecer»
Seguiremos trabajando para renacer de nuestras propias cenizas
Con 12 votos más, de los 956 delegados, la elección de Carme Chacón como Secretaria General del Partido Socialista hubiera supuesto una ilusión renovada, una esperanza nueva, el encanto de la sorpresa y, asimismo, hubiera creado en el Partido Popular, que nos gobierna, la preocupación de enfrentarse a una adversaria desconocida con unos seguidores animados y dispuestos a hacer bien el trabajo. El factor sorpresa y desconcierto del enemigo es clave estratégica en cualquier lid.
Pero si Felipe González quiere deteriorar su propia imagen de histórico estadista entrando en las mierdillas de contubernios del «aparato», allá él. No es de recibo que, según se cuenta, pase una noche de hotel llamando a capilla a algunos «flojos» seguidores de Carme para cambiarles el voto ¿al dictado de Griñán?, y ¿a cambio de qué?, puede que simples presiones o tal vez promesas de cargos o carguillos, más bien en la cosa orgánica del aparato porque lo que se dice en instituciones públicas de eso ya apenas tenemos, mientras tanto Griñan se aseguraba con Rubalcaba la presidencia del Partido haciendo el doble juego a Chacón y desafiando al propio Felipe González que apostaba por la continuidad de Chaves al frente de la presidencia. Maquiavélico ¿no?
Sin embargo, y a pesar de este literal y descarado hurto de votos, han quedado medidas las fuerzas. Y vistos los resultados electorales de Rubalcaba en las Generales (110 escaños), para adivinar el futuro socialista inmediato no es preciso acudir a la pitonisa del Parque María Luisa.
De modo que solo nos queda una opción, seguir trabajando para que llegue esa mujer joven y valiente que representa con su coherencia política y personal a un amplio espectro de la sociedad esperanzado en escuchar una voz amiga que supiera de lo que hablaba y dijera: «Lo que decimos, lo hacemos»
«La renovación Lampedusiana» Ignacio Escolar.
De los barones, el PSOE puede pasar a los hidalgos.
Hace apenas seis meses, cuando fue proclamado candidato, ¿alguien podría haberse imaginado que Alfredo Pérez Rubalcaba intentaría alcanzar la Secretaría General del PSOE después de una estrepitosa derrota, con sólo 110 diputados? ¿Y que lo lograría? Ante su peor crisis desde que llegó la democracia, el PSOE ha optado por aparcar la renovación que prometía Chacón y replegarse sobre su esencia más pura –el nuevo secretario general lo es, para lo bueno y lo malo–. Triunfó la propuesta lampedusiana: “Cambiar el PSOE para seguir siendo el PSOE”. Que todo cambie para que no cambie nada.
El futuro de un partido de más de doscientos mil militantes y millones de votantes se ha decidido entre 956 delegados y por sólo 22 votos; habría bastado con que 12 de esas personas se hubiesen decantado por el otro bando en este anacrónico sistema de elección de liderazgos para que el resultado hubiese sido otro. Fue Felipe González en persona quien cambió las tornas del congreso durante la noche del viernes, quien habló personalmente con algunos de los delegados andaluces que se habían pronunciado por Chacón. Según los derrotados, fue Felipe quien les ganó la última mano.
Rubalcaba ha conseguido otro imposible, inimaginable hace unos años en cualquier escaramuza interna del partido: que Guerra y Felipe trabajasen por un mismo candidato. Los guerristas, minoritarios pero indisolubles, han vuelto a ser claves. Ha pesado más la desconfianza jacobina sobre el PSC –un cuerpo extraño– que su histórico rechazo al nuevo secretario general.
¿Es Rubalcaba el futuro del socialismo español o sólo una solución provisional para evitar el colapso de un partido ante el abismo? Está por ver. Durante la campaña para este congreso, Rubalcaba se comprometió a que el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno saldría de un proceso de primarias abierto también a los simpatizantes; en los estatutos de este congreso se tendrá que concretar el protocolo. El nuevo líder socialista no ha aclarado si se presentará a esas prometidas primarias para ser el candidato que intente derrotar a Rajoy, dentro de cuatro años, o si más adelante dará el paso a otro, como se especula. Es una incógnita, pero ni la trayectoria personal ni su legítima ambición política permiten deducir que Rubalcaba tenga intención de quedarse sólo un rato. Más inaudito parecía en 2004 que Rajoy pudiese aguantar al frente del PP tras dos derrotas y ahí le tienen, triunfando en La Moncloa.
La primera y gran tarea del nuevo secretario general es obvia: recuperar la unidad interna en un partido derrotado, desmoralizado y dividido en dos mitades; un PSOE que el pasado 20-N recogió su peor resultado electoral en 78 años y que, en apenas dos meses, se juega el último bastión autonómico que aún mantiene: Andalucía (Euskadi se perderá con seguridad casi absoluta dentro de un año). Si la ola continúa, si la tendencia no cambia, los únicos restos del naufragio serán los ayuntamientos de algunas capitales de provincia. De los barones, el PSOE puede pasar a los hidalgos.
La justicia en la balanza
La Sanidad pública cuida nuestra vida, y la Justicia los Derechos que nuestra vida conlleva.
Si hay algo imprescindible en la vida de las personas, junto a la salud, es la seguridad. La seguridad en la supervivencia, en el entorno individual, familiar y social. La mayor parte de los quebrantos en la salud física o mental proceden de zozobras, traumas o carencias acumuladas durante la historia personal de cada cual.
Que nos fallen algunos políticos, en los que hemos depositado nuestra fe y nuestra encomienda, es algo asumido ya con sumisión y paciencia como un obstáculo insalvable de la vida en común, pero nos crea mucha desazón que nuestra salud pueda ser desatendida por unos servicios médicos deficientemente equipados. Y a continuación viene el temor a que la administración de justicia se convierta en una amenaza para inocentes y una puerta grande para culpables. La Sanidad pública cuida nuestra vida y la Justicia se ocupa de los Derechos que nuestra vida conlleva.
El mar judicial está revuelto y abre cada día un titular de noticias. El encausamiento del Juez Garzón divide a la sociedad, según de qué asunto sea juzgado, según ideologías o simplemente según “caiga” personalmente al opinante. Su debate también divide a la judicatura, el ex Fiscal general Anticorrupción, Jiménez Villarejo, cree que es un linchamiento. El fiscal de la causa contra los crímenes del franquismo no lo puede creer y pide su archivo. En el caso Gürtel, la Derecha no tiene ningún interés en que lo investigado sirva para condenar a sus “socios”.
Por otro lado el juicio por el asesinato de Marta del Castillo consigue unir cuarenta mil personas en manifestación protestando la sentencia y pidiendo su revisión. La Audiencia Provincial de Málaga pide a la Fiscalía que aclare los motivos del indulto al Dr. Montes, etc.
El Partido Popular decide unilateralmente poner orden y otorgar a los jueces su autogobierno cargándose el actual “método Acebes” que tan buen servicio ha prestado a la causa conservadora (Informe Estatuto catalán, falsedades sobre ácido bórico en los atentados del 11-M, etc.)
El consejo General del Poder judicial tiene tres funciones principales: emitir informe no vinculante en algunos proyectos de ley, sancionar las infracciones que cometan los jueces y nombrar los componentes de los órganos judiciales. ¿Cómo van a utilizar la Justicia contra sí mismos? ¿Cómo en los “juicios” contra Garzón? ¿Los cinco mil jueces no afiliados que no ocupan altos cargos, lo quieren así? «Diario Palentino, 29/01/2012»

