Este gobierno es una ruina

deuda-publica“A día de hoy, cada españolito debemos 21.400 euros, incluidos bebés”

            Cada día amanece más tormentoso para el PP, a veces hasta da pena pensar en el ardor de estómago que a muchos gobernantes les producirá el tener que digerir tanto discurso de salvación insostenible. Entre col y col, lechuga, entre corrupción y corrupción, noticia económica o cifras de paro. No ganamos para sustos.

            Junto a los funerales cuasi de Estado para Emilio Botín, un banquero a la caza del máximo beneficio a base de atraer dinero ajeno hacia el bolsillo propio, salen dos noticias que leídas a renglón seguido nos hacen alucinar, a saber, – La deuda pública supera el billón de euros-, y Los bancos españoles ganaron 6.400 millones de euros en el primer semestre- ¡Tela marinera!, o como dicen en nuestra tierra, “No sabemos para quién vendimiamos”.

            Solidariamente, los españoles, tenemos que devolver lo que suma todo un año de producción nacional. Hoy debemos la economía española al completo de un año entero, y cada día se irán sumando intereses que comen a la mesa con nosotros. Sin embargo, y a pesar de la mirada del ministro De Guindos hacia sus propios zapatos anunciando una próxima recesión, la minucia de la explicación apenas se difunde en los medios públicos. De esta enorme deuda, la más grande en la Historia de España, solo corresponde a los entes locales el 4%, y a las comunidades autónomas el 22%, lo demás es Estado. ¿Por qué? Porque a los ayuntamientos que han gestionado bien sus dineros no se les deja gastarlos para que la suma total de deuda pública de todas las administraciones no se dispare. Los alcaldes con las manos atadas a sus ahorros sin poder dar bienestar a sus vecinos y otras administraciones tirando de largo y presumiendo de austeridad.

            Pero, las contradicciones no quedan ahí. Ante el soponcio de unas nuevas elecciones en tan escabroso escenario, nuestros gobernantes se estiran y a ultimísima hora se acuerdan de que existen necesidades en la discapacidad, en la vida de las mujeres y en la de los jóvenes que buscan empleo. Ahora se ponen a decretar subvenciones y programas a lo loco, como el estudiante vago de la última noche. ¡Hasta se han acordado del cine!, no me lo puedo creer.

«Diario Palentino, 14/09/2014»

La demonización de la clase obrera

532Esta versión se cuela como un parásito en nuestras mentes hasta infectarnos la opinión”

      El verano y las vacaciones dan mucho juego para encontrar, no solo parajes desconocidos muy cerca de nuestro entorno, sino también lecturas que despiertan nuestra curiosidad mientras debajo de un sauce nos solazamos entregados al ocio merecido de quien tenga la suerte de trabajar durante el resto del año.

      Y esto viene a cuento, porque cayó en mis manos un libro de interesantísima lectura que muestra sin tapujos, con lenguaje claro y preciso una teoría que ya circulaba, aunque no tan bien elaborada, por alguna de nuestras mentes e intuición. El gran triunfo del Neoliberalismo es y sigue hasta su consumo final La demonización de la clase obrera, según subtitula su autor Owen Jones su libro “Chavs”, término despectivo que en la Inglaterra de hoy es objeto de burla, chanza y desprecio hacia todas aquellas personas que podrían ser trabajadores pero ahora son desempleados o malpagados.

      El capitalismo voraz y despiadado ha conseguido destruir el espíritu de grupo de la clase obrera que era el impulso para luchar por unos derechos siempre en peligro ante la avaricia de bancos, grandes, empresas y corruptos de todo tipo. En el texto se cuentan ejemplos fácilmente comprensibles de cómo, con la colaboración de prensa subyugada, se pueden hacer y deshacer vidas de personas, hechos delictivos que siendo los mismos en un barrio obrero que en una urbanización de lujo, la cobertura mediática ensalza o enfanga su interpretación.

     No nos damos cuenta que ésta versión se cuela como un parásito en nuestras mentes hasta infectarnos la opinión y hacernos creer que aquellos que no tienen trabajo son vagos, quieren vivir de la subvenciones proporcionadas por quienes laboriosamente trabajan en las alturas de familias acomodadas o con muchas posibilidades de haber conseguido una formación apta para poder desarrollar una profesión u oficio que les permita acceder a un medio de vida.

     Esta teoría emitida subliminalmente y que cala hasta en las clases sociales con menos recursos consigue que se miren mal entre los mismos vecinos de barrio. Es un montaje perfecto para que los estados regidos por conservadores de la vieja guardia, aparquen y justifiquen los problemas sociales, económicos y la inquietante desigualdad creciente sembrando el enfrentamiento dentro de la misma sociedad europea.

«Diario Palentino, 07/09/2014″

chavs Nota: ‘Chav’: En España sus equivalentes más aproximados, aún de definición difusa y no recogidos por la RAE, serían choni, poligonero,  cani, nini, pokero y otras caricaturas para desprestigio y menosprecio de la clase obrera.

Relacionados: “Toda persona de clase media tiene un prejuicio de clase latente que se despierta con cualquier cosa… La idea de que la clase trabajadora ha sido absurdamente mimada y completamente desmoralizada por subsidios, pensiones, educación gratuita, etc. […] aún goza de gran predicamento; únicamente se ha visto algo sacudida, tal vez, por el reciente reconocimiento de que el desempleo existe.” George Orwell, El camino a Wigan Pier, citado por Owen Jones en Chavs

 

El comedor social y la hipocresía de los gobernantes

Inauguración del comedor social Diario PalentinoLos hambrientos se sienten humillados. Por ahora no son un peligro para los políticos

            Todavía recordamos aquella gloriosa foto poblada de políticos de las múltiples administraciones que mantenemos con sangre, sudor y lágrimas, inaugurando el comedor social palentino, fruto del esfuerzo personal y económico de particulares y empresas palentinas bajo el pertinaz impulso de Pepe Calderón, a quién solo le falta llorar, tal vez lo haga en la intimidad, ante la cruel pasividad de los gobernantes locales, provinciales, autonómicos y estatales prestos a salir en la foto de la caridad, y nada más.

            El local, las obras, la instalación, todo fruto de la solidaridad, nada procede de los que no se bajan de las alfombras públicas pagadas con nuestros impuestos. Una treintena de voluntarios acomete, cada día, la tarea de entregarse a cocinar y servir alimentos, conservarlos, almacenarlos, administrarlos, e incluso limpiar las dependencias. Desinteresadamente, tirando de su tiempo, de su esfuerzo físico, por generosidad, en un trabajo constante y duro, eso sí que es un compromiso, porque no les pueden fallar a ciento ochenta, repito 180 comensales que sobreviven gracias a todas esas personas de buena conciencia que suplen las consecuencias de la injusticia social que padecemos.

            Y es que la penosa política actual se rige por la inmediatez, el temor a perder votos y el pánico visceral a que algún colectivo monte un conflicto público que pueda dar lugar a titulares negativos. Quien en Palencia, la cotilla y provinciana Palencia, tiene que acudir al comedor social ya tiene bastante sambenito como para organizarse y convocar una concentración, con pancarta incluida frente a alguna administración. Tampoco, seguramente, muchos de los comensales votarán a los actuales, por lo tanto no hay peligro, ¡que les den! , pensarán para si los de la foto.

            2.000 euros al mes, 24.000 al año que cuesta la electricidad y el gas, es lo que dejará sin comer a 180 paisanos. Es para pensarlo despacio. Pagamos la campaña de un día entre 6.000 euros a los comerciantes, bajo pánico cada legislatura se modifica la Plaza de Abastos, en los pueblos ya se ha pavimentado hasta el paseo de la eras, los alcaldes cambian el alumbrado una y otra vez porque hay que pedir en Planes Provinciales. ¿Es que por ahí arriba nadie tiene mala conciencia?

«Diario Palentino, 24/08/2014»

Nota: Otro día hablamos de Cáritas «Diocesana», de cómo se financia con donaciones y la casilla del IRPF, cómo se rige a capricho por los obispos y por qué se llama diocesana si la diócesis no pone un euro. Ya casi está dicho todo.

Becarios Sénior y Veteranos

slide_326525_3143048_free“Grandes beneficios para  la banca y gran empresa, inmensas pérdidas para los demás”

       El  gobierno del Partido Procorporaciones nos trata como una mina de extracción sin límite.

     Aprovechando el despiste veraniego, el gobierno de la traición a su propio programa no duerme, ni descansa. Se deja fotografiar en la playa, como la Ministra de Sanidad, Ana Mato, que en pleno terror sobre la dispersión del Ébola parece no tener nada que decir, los marrones que se los coman los técnicos.

     Un gobierno hipotecado que solo trabaja para las grandes fortunas (que se olviden de favores sustanciosos los autonomillos que les han votado) ha cedido incluso a la miserable petición de las grandes empresas de no pagar la irrisoria cifra de 35 euros al mes de seguridad social por cada becario.

     A estas alturas, ya todos sabemos lo que hoy significa ser becario, trabajar doble jornada, rendir por tres o cuatro trabajadores de los enviados al desempleo mediante ERES que también pagamos entre todos.

     Los becarios no tienen horario cierto, porque creen, ingenuos que cuántas más horas hagan más méritos tendrán para ser contratados, cuándo en realidad la relaciones y los enchufes funcionan como siempre y el hijo inútil de algún amiguete salta con pértiga por encima de la cabeza de esforzado y entregado becario que se ve con una palmadita en la espalda también cargada con el desánimo de no saber cómo se hace para conseguir un empleo.

     Las reglas del juego han cambiado. En muchas universidades privadas se paga el título con la matrícula. El negocio de los máster postgrado es tan jugoso para quién lo organiza y lo imparte como gravoso para las familias. Los chicos acaban sus estudios y van de máster en beca y de beca en máster, pagando veinte mil euros y ganando cuatrocientos.

     De modo que hace su aparición una nueva profesión de esclavo, la de becario. Algunos ya son becarios sénior, llevan tres o más años aceptando subempleos y empleándose a fondo para empresas que cantan sus beneficios como los niños de San Ildefonso la lotería de Navidad.

     ¿Tú a qué te dedicas, chaval? -Soy becario-. Luego echas un ojo a las cuentas de las grandes empresas, esas que desahucian y cortan la luz a las familias, y se te cae el alma.

«Diario Palentino, 10/08/2014»

 

 

Palencia triste

375px-Procesión_de_los_pasos“Más que tristes somos intolerantes, provincianos y muy cotillas” (me incluyo)

            Hace unos días en este mismo medio se publicaba una encuesta que señalaba a Soria, Palencia y Teruel como las ciudades más tristes de España. ¡Olé! Y nos tachaban de ser poco cercanos hacia los visitantes. ¡Pues bien!

            Hay quien se ha ofendido mucho antes de sentarse a reflexionar un poquito. La conclusión no nos tenía que pillar desprevenidos, sobre todo desde que las calles de la ciudad están repletas de maduritos para arriba, pocos jóvenes, y niños con cuentagotas. ¿Quién no tiene hijos, sobrinos, nietos, amigos o vecinos que tengan a sus hijos lejos, o muy lejos trabajando o buscándose la vida?

            Pues sí, Palencia es una ciudad triste y recelosa porque no tiene relevo generacional, porque los jóvenes se tienen que marchar, porque las parejas no se pueden casar ni comprarse un piso para vivir y procrear, porque las pocas empresas que dan empleo cierran, porque la noche palentina es patética, solo algunos esforzados, tenaces y admirables hosteleros inventan y reinventan para llenar sus locales y sus terrazas los fines de semana. En los pueblos los alcaldes hiperactivos llenan el mes de agosto de eventos para atraer a los veraneantes. Está muy bien, pero dura lo que dura la fiesta y el verano. Algo es algo.

            Cómo no va a ser triste Palencia si se muere poco a poco. Por cada diez fallecidos, nacen siete. El censo electoral del INE canta por sí mismo. En la últimas elecciones nacionales, noviembre de 2011, éramos 142.186 electores en la provincia; en las reciente europeas el censo era de 138.714, es decir en menos de dos años Palencia ha perdido 3.472 electores, de los que 1.185 corresponden a la capital. ¿Quién dice que esto no es triste?

            Los pocos jóvenes que tienen la valentía, la osadía o la cobardía, que de todo hay, de quedarse a subvivir en esta ciudad pagan una persecución que no existía en quienes hemos pasado aquí nuestros mejores años de rebeldía. No recuerdo a la policía pisándonos los talones por sacar las cervezas a la calle ni por ir a merendar a la Fuente de la Salud o a la fuente del Rey en bicicleta. La verdad es que ser joven hoy en Palencia, es muy, muy triste.

«Diario Palentino, 03/08/2014»