El 8 de marzo de éste año puede ser el termómetro para medir la respuesta de los hombres ante la desigualdad. Se verá quienes están a favor de conseguir el bienestar de las mujeres de su entorno y quienes protestarán, recriminarán y se negarán a participar para seguir manteniendo sus privilegios patriarcales. La huelga es de ellas. Legalmente pueden parar también los hombres pero perdería el sentido, lo que se pretende es poner en valor la depreciada multifunción de las mujeres. Se trata de cesar en los cuidados, en el consumo, en el trabajo y en la educación. No vale dejar hecha la comida el día antes, ni los recados, se tiene que notar lo que falta y es necesario hacer. Los virtuosos que a estas alturas de civilización ya son igualitarios y demócratas saben cuál es su papel porque lo vienen desempeñando. Ante los macheras incorregibles, que tienen el cerebro relleno de cemento, es mejor no molestarse y darlos por perdidos. Pero esa otra franja de hombres criados al dictado de la supremacía masculina pero que se atreven a pensar, aún tienen posibilidad de redención, primero poniéndose en el lugar de ellas en el maltrato, la violencia, el trato injusto en el trabajo, el miedo a ser atacadas física o verbalmente, la infravaloración, el sacrificio vital y profesional o las renuncias al tiempo propio. El mismo día 8 de marzo, haciéndose cargo de los cuidados de los niños propios y ajenos, de los mayores, de los dependientes, de los alumnos, facilitándolas que acudan a las asambleas y actividades, no pasando lista en las aulas, no descontando la nómina, apoyando a sus compañeras de trabajo. Y los 365 días siguientes aplicando lo aprendido. El hombre justo y amoroso siempre sabe lo que puede y debe hacer.
«Diario Palentino, 4 de marzo de 2018»

El ocurrente M. Rajoy dice ahora que aumenta las penas de prisión para proteger a la sociedad, pero no aumenta las aplicables a sus corruptos quienes son hoy la peor y más potente lacra que tenemos en este país. Le vino al pelo la corrupción catalana, que utilizó Artur Mas para despistar a su pueblo y que D. Mariano alentó para distraernos de la suya propia Todo vale al PP para sacudirse las pulgas molestas. Ante el enquistamiento del asunto catalán y el amenazante crecimiento de Ciudadanos presto a fagocitar los votos de la derecha moderada, es preciso tocar de nuevo las tripas de los ciudadanos para que enfurecidos vuelvan a apoyar leyes cada vez más restrictivas, como la que permite condenar a un chaval por hacerse un foto heavy con disfraz de Jesucristo cuando mucho peores escenas “hirientes del sentimiento religioso” se ven en fiestas de disfraces de cualquier pueblo. El impudor llega al punto de instrumentalizar a las familias de las víctimas de los crímenes más horrendos para hacerse la foto política. Vomitivo. Las cifras reales desmienten las mentiras del gobierno, España es uno de los países más seguros y con menos incidencia de delitos de sangre, porcentualmente menos que Suecia, Dinamarca y Finlandia. Menos de 1 homicidio voluntario por cada 100.000 habitantes frente a 1,3 de la media europea o los 4,75 de EEUU. Sin embargo el número de presos es un 34% mayor que la media europea porque las penas de prisión españolas son más largas y se utiliza el Código Penal para tratar problemas sociales. Antes de que Rajoy implantara la cadena perpetua ya existía la pena máxima de 40 años para los terroristas, hubiera sido suficiente que se ampliarla con esos otros delitos que tanto nos espantan.
